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Se piden medidas de protección para el Bosquecillo de Secuoyas de Cabezón de la Sal – España

. El recinto, considerado como de los más importantes de Europa,  tiene 482 árboles plantados en la década de los años 40 del siglo pasado traídos de California para obtener una rápida producción maderera, pero no se llegaron a explotar.

 

Andrés Alonso. Cabezón de la Sal. 11.07.2024.

El Bosquecillo de Secuoyas, ubicado en terrenos del municipio de Cabezón de la Sal (Cantabria) – España, se ve visitado en estos días veraniegos por numerosas personas, que acceden al singular paraje natural sin ningún tipo de control. La masiva asistencia de visitantes viene generando problemas en la conservación de este singular enclave,  considerado uno de los más importantes de Europa.

 

El bosquecillo no dispone de ningún tipo de personal  informativo, ni de seguridad. Por ello, en algunos árboles se vienen detectado daños ocasionados por que ciertos  turistas arrancan su corteza para llevársela de recuerdo y, también, porque el intenso trasiego de paseantes deja al descubierto sus raíces, que son pisadas y, consecuentemente, dañadas.

 

Tanto el Gobierno de Cantabria como el Ayuntamiento de Cabezón de la Sal habían manifestado su deseo de instalar paneles informativos para implantar medidas de educación ambiental y para sensibilizar a las personas sobre la importancia de los comportamientos cívicos cuando entren en contacto con la naturaleza.

 

Óscar López, alcalde del municipio cántabro de Cabezón de la Sal,  ha señalado que ha solicitado   a la administración regional la colocación de carteles en las entradas al recinto con recomendaciones como no abrazar, ni tocar los árboles. Recientemente, una iniciativa vecinal instaló “carteles amables”  pidiendo el respeto al entorno.

 

“Estamos trabajando  en opciones como la de regular la asistencia  de visitantes al bosque, bien a través de citas previas, como se hace en al la Plaza de Las Catedrales de Lugo, o con otro tipo de controles”, dijo Óscar López, quien ha trasladado  su preocupación por la conservación del singular recinto a la Presidenta  del Gobierno de Cantabria, María José Sáenz de Buruaga, en su reciente visita al lugar, acompañada del líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijó.

 

Lo cierto es que se detectan comportamientos por parte de algunos turistas, que se deben corregir, como, por ejemplo, salirse de los caminos marcados, arrojar basura y desperdicios al suelo, y arrancar la corteza de los árboles.

 

Este bosque de secuoyas, considerado uno de los más importantes de Europa, es la historia de un fracaso industrial, dado que en torno a los años 40-50 del siglo pasado, se plantaron 848 ejemplares traídos de California,  en una superficie de 2,46 hectáreas,  con el fin de generar rápidamente madera para las industrias de la zona. Su ubicación está en el Monte de las Navas, en el municipio de Cabezón de la Sal en el límite con el  de Udías.

 

Los ejemplares, que superan los 30 metros de altura, conforman un bosque muy denso, que hacen que el sol apenas llegue al suelo, con unas dimensiones infrecuentes en España. Las secuoyas pueden llegar a vivir mil años, por lo que este espacio, a poco que se cuide, tendrá una larga vida. Entre los 4 y 10 primeros años  crece 1,80 metros por año. Lo que mide una persona alta. Además, hay secuoyas en América que han alcanzado los 115 metros de altura. Es, posiblemente, el ser vivo más grande del planeta.

 

Las tres especies de árboles plantadas en Cabezón de la Sal cumplían las dos condiciones (velocidad y longevidad).

 

El Consorcio Monte Corona, constituido en 1942, fue el encargado de llevar a cabo las plantaciones de las secuoyas y, además, de eucaliptos y de pinos. También se plantaron de manera marginal el roble americano, el castaño japonés y el abeto Douglas. Para cuando las secuoyas crecieron, el contexto político había cambiado y la industria de madera nacional ya no necesitó su propia materia prima. Por eso hay 848 secuoyas en Cabezón de la Sal, intactas y protegidas. El espacio en el año 20003 fue declarado Monumento Natural.

 

Para llegar a este bosque debemos salir en coche desde Santander y coger la autovía A-67 hacía Torrelavega, para a continuación tomar la A-8 dirección Oviedo y luego coger la salida hacia Comillas. Siguiendo las indicaciones hacia Comillas, a un kilómetro de la salida encontramos el paraje y unos 5000 metros más adelante hay una zona de aparcamiento de vehículos.

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