El cacao, fruto esencial en la producción de chocolate, desempeña un papel crucial en la economía y el turismo de diversas regiones de Brasil. El país se posiciona como el sexto mayor productor mundial de cacao, con una producción anual de aproximadamente 265.000 toneladas. Este cultivo no solo impulsa la economía local, sino que también fomenta el turismo en áreas donde su producción es destacada.
La historia del cacao en Brasil se remonta a 1679, cuando los portugueses introdujeron su cultivo en el estado de Pará, en la región Norte. Sin embargo, fue en Bahía donde el cacao encontró condiciones óptimas para su expansión, convirtiéndose en el principal productor nacional hacia la década de 1890. Bahía mantuvo este liderazgo por más de un siglo, hasta que, en 2016, Pará lo superó con una producción de 118.000 toneladas, consolidándose en la Región de Integración del Xingu, especialmente en la ciudad de Medicilândia.
Medicilândia, reconocida como la «Capital Nacional del Cacao», celebra anualmente el CacauFest, un evento que atrae a turistas y destaca la importancia cultural y económica del cacao en la región. En 2024, productores locales como Míriam Vieira y Robson Brogni fueron galardonados en el «Cocoa of Excellence Awards» en Ámsterdam, Holanda, resaltando la calidad del cacao brasileño en el escenario internacional.
Bahía, aunque ahora es el segundo mayor productor de cacao en Brasil, sigue siendo un referente en la producción y turismo relacionados con el cacao. Ciudades como Ilhéus, conocida como la «Princesita del Sur» y la «Capital del Cacao», ofrecen a los visitantes una inmersión en la cultura cacaotera. Ilhéus, fundada en 1536 y elevada a ciudad en 1881, es famosa por ser el escenario de las novelas de Jorge Amado, como «Gabriela, Clavo y Canela». La ciudad combina su rica historia con playas paradisíacas y una arquitectura colonial preservada, atrayendo a turistas interesados en la historia del cacao y la literatura brasileña.
La producción de cacao en Brasil no se limita a Pará y Bahía. Estados como Espírito Santo, Rondônia, Amazonas, Mato Grosso, Roraima y Minas Gerais también contribuyen significativamente. En conjunto, estos estados han impulsado la producción nacional de chocolate, alcanzando 805.000 toneladas en 2023, un incremento del 6% en comparación con 2022. El consumo per cápita de chocolate en Brasil también ha aumentado, pasando de 3,6 kg a 3,9 kg en 2023, reflejando una creciente apreciación por los productos derivados del cacao.
El turismo asociado al cacao ofrece experiencias sensoriales únicas en todo Brasil. La «Ruta del Cacao al Chocolate» en Pará es un ejemplo destacado. Esta iniciativa turística promueve el cultivo de cacao y la producción de chocolate en la región. La Isla de Combu, cercana a Belém, es uno de los destinos emblemáticos de esta ruta, donde se combina la producción artesanal de chocolate con actividades turísticas. Los visitantes pueden disfrutar de paseos en barco por el río Guamá, realizar caminatas ecológicas, visitar plantaciones de cacao y participar en talleres que demuestran el proceso de transformación del cacao amazónico en chocolate.
En Bahía, la región de Ilhéus y sus alrededores ofrecen rutas que permiten a los turistas explorar haciendas cacaoteras centenarias, caminar por plantaciones y conocer a pequeños productores que mantienen técnicas tradicionales de cultivo agroforestal. Estos recorridos incluyen degustaciones de chocolates artesanales y explicaciones detalladas sobre el proceso de producción, desde la cosecha de las almendras hasta la elaboración del chocolate. Eventos como el Festival Internacional del Chocolate y Cacao, celebrado en Ilhéus, atraen a miles de turistas y dinamizan la economía local.
El Ministerio de Turismo de Brasil reconoce la importancia del cacao no solo como un producto agrícola, sino como un elemento integrador de cultura, economía y turismo. Iniciativas como la «Iniciativa Latinoamericana del Cacao» buscan fomentar el desarrollo sostenible de la cadena de valor del cacao, promoviendo prácticas agroambientales exitosas y fortaleciendo la competitividad regional. Estas acciones contribuyen a la conservación ambiental y al desarrollo económico de las comunidades involucradas.
Publicado en Tourism And Society.


