Por Guido Calderón
El cacao se cultiva en países en desarrollo, lo que a menudo implica deforestación de selva y bosques y cambios en el uso de la tierra, contribuyendo a la pérdida de biodiversidad, aumentando las emisiones de carbono y aportando al cambio climático.
Este transporte internacional desde los países desarrollado productores de chocolate, conlleva emisiones significativas de carbono debido a las grandes distancias recorridas por los cargamentos de chocolate a todo el mundo, incluidos los mismos países productores de cacao y los medios de transporte utilizados, que son buques de carga que queman bunquer a aviones que emiten grandes cantidades de gases efecto invernadero.
El uso de envolturas de chocolate, a veces excesivamente grandes en comparación con el tamaño del producto, genera una cantidad innecesaria de desechos y emisiones de carbono asociadas con la fabricación y uso de papel, uso de químicos muy nocivos para el color dorado; ya eliminación de estos envases no siempre es eficiente por el exceso de uso de plásticos.
Los envases lujosos con los que se trata de convencer al consumidor que se trata de un chocolate de buena calidad, a menudo se utilizan en productos de chocolate premium, requieren recursos significativos para su producción que incluye materiales como papeles especiales, cartones impresos, plásticos e incluso metales, lo que contribuye a la huella de carbono de chocolate industrial en el mundo.
Las cadenas de suministro del chocolate, desde la producción de cacao hasta la distribución y venta final, involucra múltiples etapas de transportes, traslados y actividades que requieren gran cantidad de combustibles, energías y recursos, que podrían ahorrase promoviendo el chocolate artesanal local.
Es imperativo reducir la huella de carbono del chocolate con las siguientes medidas:
- Fomentar Prácticas Sostenibles en la Producción de Cacao: Promover técnicas agrícolas sostenibles, castigar la tala de bosques y selva, promover la reforestación en regiones de cultivo de cacao, de alta intensidad como en África.
Reducir el uso de envases innecesariamente grandes y optar por materiales de embalaje más sostenibles y amistosos con el medio ambiente a la vez que fomentar la Innovación y creación de Envases Sostenibles, Ecológicos y Biodegradables, en los que entre en concurso el residuo fibroso de la mazorca de cacao.
Reducir el transporte de chocolates industriales fomentando la producción de chocolates locales y nacionales, para a más de reducir las emisiones de carbono, se genere empleo local y sobre todo, sabores locales de chocolates en cada país, y empezar a salir de la estandarización de los sabores del chocolate que imponen las grandes transnacionales, a la vez las fábricas artesanales se constituyen en nuevas atracciones turísticas y crean más fuentes de empleo local.
Informar a los consumidores sobre la importancia de elegir productos con menos impacto ambiental y emisiones de carbono, a la vez que exigir a la industria que en el etiquetado se incluya el porcentaje real de cacao verdadero, su procedencia, variedad; así como los porcentajes de las grasas adicionadas y utilizadas, su procedencia y nivel de procesamiento; los porcentajes exactos de azúcar, leche en polvo y más químicos o aglutinantes como harinas y maicenas, que con mucha libertad y en forma oculta, forman parte mayoritaria de los chocolates industriales actuales.

En resumen, la huella de carbono del chocolate se deriva de estos y más factores, desde el transporte internacional, los envases excesivos, los ingredientes ultra procesados, por lo que se requiere abordar estos problemas con un enfoque integral que involucre a productores, fabricantes, academia, autoridades y consumidores en la adopción de prácticas más sostenibles.
También se debe asesorar a la legislatura de cada país, para que se permita la importación de chocolate de verdad, indicando porcentajes, procedencias, variedades, trazabilidad, comercio justo y prácticas laborales aceptables.
En el caso de las marcas famosas que atraviesa océanos y continentes hasta llegar a los confines de la tierra, el Precio de Venta al Público, en un 80% cubre esos gastos y apenas un 20 % pue ser una pasta parecida, saborizada, olorizada y tinturada como chocolate.











