(Global).- La quiebra económica de un país o una persona es más moral que financiera, se puede deber mucho dinero y estar decidido a trabajar y pagarlo, pero una deuda intempestiva puede desmoralizarnos y quebrarnos. En el caso de naciones, la moral optimista o derrotista depende de sus gobernantes. Si un presidente repite que el país avanza, todos -o al menos la mayoría- trabajan con ese convencimiento; invierten, apoyan y, efectivamente, el país sale adelante sin importar los problemas.

La crisis mundial hundió a países cuyos gobernantes difundieron pesimismo, el mejor ejemplo es España, con un Rajoy que dio forma a los vaticinios más desastrosos que no paran de atormentar a los españoles, secundado de un FMI que intensifica las crisis nacionales para canalizar el traspaso de sus recursos al capital internacional.

En cambio, los gobernantes que afirmaron que su país iba a salir adelante, no sintieron los efectos de la crisis y, además, crecieron, como Alemania, Brasil y Ecuador. La prosperidad no solo depende de dinero y recursos, sino de la motivación de una población. Y Ecuador está muy estimulado, jamás tuvimos la moral tan alta, nunca estuvimos tan orgullosos de ser ecuatorianos. Problemas han habido  -en su mayoría causados por la burocracia-, pero la certeza de que el país progresa nos impulsa a superar los obstáculos.

Los países que salieron de la crisis y los que aún la sufren apuntan al turismo para lograr el crecimiento económico sostenible, sin sufrir la volatilidad de los mercados o del petróleo, pero el turismo, que en principio parece funcionar para todos debido al aumento de viajeros cada año, no es seguro que sea óptimo para todos los países, pues no todos tienen las frecuencias aéreas, carreteras, seguridad, baja corrupción, planta turística capacitada y en permanente renovación, acuerdos público-privados adaptables a los nuevos mercados; y más condiciones que exige un turismo, donde la moda, la temporalidad y la innovación son decisivas.

Está también el peligro de confundir el turismo con vaca lechera y extraerle dinero hasta secarla, lo que estamos empezando a ver. Impulsar el turismo sin las condiciones necesarias, empuja a gobiernos nacionales y regionales a malgastar mucho dinero en atraer turistas que no serán bien tratados, tendrán experiencias desagradables y hablarán muy mal del país o de la ciudad. Sitios hermosos hay en todo lado, pero no todos están limpios, cuidados, seguros  y adecuados. Centrar el crecimiento económico en el turismo, requiere mucho entusiasmo, positivismo, infraestructura, inversión privada, regulación y control público, promoción continua. Y todo eso Ecuador sí lo tiene -en gran parte- por lo que podemos caminar a la prosperidad con la certeza de que tenemos todo para crecer. (Guido Calderón, TRAFFIC)

Guido Calderon

Share
Published by
Guido Calderon
Tags: Ecuador

Recent Posts

El Fútbol Impulsa Viajes de Última Hora, Cambiando la Forma de Planear

Ciudad de México a 15 de abril de 2026.- El fervor por el futbol también…

5 días ago

Evelyn Sánchez lidera ranking de diputadas jóvenes influyentes en México

El futuro de la política es femenino: Evelyn Sánchez encabeza el ranking que revela a…

5 días ago

RX México presenta NOW!, plataforma digital para transformar exposiciones

RX México ha lanzado oficialmente NOW!, una innovadora plataforma digital diseñada para revolucionar la experiencia…

5 días ago

Taxco celebra su XI Festival Internacional de Cine, consolidándose como referente

Taxco resplandece con la XI edición del Festival Internacional de Cine de Taxco. La ciudad…

6 días ago

EcoPark Hostería en Ecuador: Nuevos Tripticos Destacan su Oferta Turística Integral

EcoPark Hostería, un destino vibrante en Ecuador, se prepara para lanzar nuevos materiales promocionales, incluyendo…

7 días ago

Viernes Santo Ilipense: Pasos, Música y Emoción en Alcalá del Río

Real, Muy Antigua, Ilustre y Fervorosa Hermandad y Cofradía de Nazarenos del Santo Entierro en…

2 semanas ago