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Turismo subsidiado

Arrancó la campaña y los partidos políticos ya imponen sus millonarias publicidades tipo Disney: nos ofrecen ilusiones.

Guido Calderón

Desde hace varias décadas, segmentos sociales de Ecuador cada vez más numerosos, educan a sus hijos, con el convencimiento de que el Estado tiene la obligación de darles gratis: dinero, educación, salud, vivienda y cuando el Estado “no les cumple”, se sienten en el derecho de arrebatarle a los que trabajan: su dinero, sus pertenencias, su vida.

Este Estado benefactor que creó el “estado de derechos”: una necesidad automáticamente genera un derecho, sigue creciendo, independiente de la ideología del gobierno de turno, que uno tras otro, minimizan el concepto de autoridad, relajan las leyes, despenalizan los delitos y canalizan los recursos del país en millonarias gratuidades a estos grupos sociales; convencidos ingenuamente los políticos, que su generosidad con dinero público, será retribuida con votaciones masivas en la siguiente elección.

Gracias a este permanente accionar de todos los políticos ecuatorianos en beneficio de los “sectores vulnerables”, ahora tenemos varios ejércitos privados, que no temen a la ley, que a las Fuerzas de Seguridad las amedrentan, amenazan y asesinan, imponiendo una estrategia de guerra, en la que las Fuerzas del Estado retroceden y las fuerzas delictivas avanzan imparables y se apoderan de más áreas del país, ganando millones de dólares que les permiten sostener, financiar y agrandar estos ejércitos privados, que pueden ser tildados de: pandillas, terroristas, delincuentes, etc., pero en la realidad son milicias, que están venciendo ampliamente una guerra, en la que los políticos de turno, prefieren ver para otro lado, con la esperanza o en convenio, de que los millones de votos de estos sectores “vulnerables”, les permitan permanecer en el poder.

Obviamente, las medidas permanentes y recurrentes para tanto subsidio y gratuidad, son más impuestos, lo que fortalece una cultura de dependencia/delincuencia, donde no tiene sentido buscar un trabajo formal cuando es más rentable pedir y delinquir.

Como no hay nada más caro que lo gratis, nuestra economía decrece: caen las exportaciones, la venta de coches, el turismo y en contraposición, la economía negra crece: aumenta la exportación de drogas, la importación de armas ilegales, de productos falsificados -como medicinas-, los vendedores ambulantes -que muchos hacen “inteligencia”- en cada calle, el comercio de artefactos robados, el arranche de celulares; y los voceros de todas las tendencias políticas se apresuran a vociferar que la “única solución” a esta espiral de pobreza: es que ellos lleguen o se mantengan en el gobierno.

Arrancó la campaña y los partidos políticos ya imponen sus millonarias publicidades tipo Disney: nos ofrecen ilusiones.

Este contenido ha sido publicado originalmente por EL COMERCIO.

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