TRES IDEAS PRODUCTIVAS IMPULSADAS POR UN ESPÍRITU EMPRENDEDOR.

Durante ocho décadas la familia Botero Salazar y sus descendientes ha preservado una vocación cafetera en Palestina, Caldas, en los predios de una hacienda producto del trabajo de generaciones y consolidada hoy con 74 hectáreas sembradas y en plena producción de café calidad excelso. El nombre Hacienda la Mesa ha ganado un reconocimiento que de su entorno regional, ha expandido su operación a tres departamentos y 18 meses atrás se codeó con los mejores productores de mermeladas del mundo.

En esas prometedoras ventanas de oportunidades tiene mucho que ver Norma Chaparro Serpa, una administradora de empresas bumanguesa, quien además es columnista de la revista on line “Demesa”, especializada en el mundo gastronómico. Elías Botero y ella se unieron en matrimonio y en el propósito de continuar la tradición familiar de potenciar la productividad de la tierra disponible. En tiempo presente, Hacienda la Mesa es un emprendimiento multipropósito convertido en marca que aprovecha al máximo la cadena productiva: tierra, cultivo y punto de venta, para el desarrollo y comercialización de café calidad excelso, salsas y aderezos de ají tipo gourmet, mermeladas mezcladas con sabores y aromas vegetales.

Cada producto del actual catálogo de Hacienda la Mesa propone un valor agregado a sus consumidores, además de ejercer como política de empresa la Responsabilidad Social tanto en su enfoque laboral como en el ecológico. Tan pronto crearon, probaron y procesaron sus líneas de nuevos productos, proyectaron su expansión en el mercado con la apertura de los primeros puntos de venta propios, con el nombre Juan Gato, inicialmente para incentivar el consumo de su café. En otro frente de la ofensiva de expansión, están promoviendo el volumen de ventas suministrando a los clientes una máquina de alto desempeño para la preparación de bebidas calientes en las que el café sea protagonista, a cambio de exclusividad con su marca en el establecimiento comercial.

Se suma a la ecuación una labor educativa que desarrollan en predios de la hacienda, exponiendo a visitantes y turistas las labores y quehaceres del procesamiento del café y todo lo que hay detrás de cada paquete o tasa que disfrutan. Asimismo, bajo el nombre de Food School House de Hacienda la Mesa, imparten cursos itinerantes sobre el aporte de las frutas en culinaria y coctelería, las combinaciones ideales de las diferentes frutas y su correcta manipulación. Norma autodenomina la operación global que comanda dentro de la empresa como una transportadora de valores. “Cada vez que producimos, distribuimos, exhibimos o entregamos alguno de nuestros productos a un cliente, y este a su vez lo consume o regala, es portador del resultado final de un trabajo en equipo y que contiene la suma de muchos valores: el respeto, la honestidad, la equidad; el compartir, hacer reconocimiento e impartir gratitud”, explica.

Por decisión directiva le apuntaron a ir más allá de la explotación del café. Uno de los primeros pasos en tal dirección lo dieron al aprovechar el saber gastronómico atesorado por Norma, quien además ya comercializaba con éxito pulpa de frutas y mermeladas. Como Hacienda la Mesa contaba dentro de su capacidad instalada con 10 hectáreas de árboles frutales productivos y un muy fértil sembradío de las variedades de ají más utilizadas en las cocinas alrededor del mundo. Más temprano que tarde el equipo de trabajo emprendió nuevos desarrollos a partir de lo producido por ambos cultivos. Luego de una metódica etapa de estudios y experimentación con semillas mexicanas, peruanas y orientales se robusteció el cultivo de las diferentes variedades de ají para el proyecto de lanzar productos que superaran las propuestas de la competencia, y que incorporaran el claro sentido ecológico y social compartido por la familia, y todos bajo el sello Hacienda a Mesa.

Actualmente comercializan varias referencias y presentaciones de salsas de ají y aderezos, además de mermeladas saborizadas y aromatizadas con otras plantas, a lo largo de un proceso que involucra la creación hasta de 300 empleos directos en cosecha, además de la participación de más de 100 proveedores en la región cafetera. La operación fue optimizada relocalizando el procesamiento de frutas en Bogotá, el sembrado bajo invernadero de 5000 plantas de ají de las variedades poblano, cayenne, habanero y jalapeño en Villa de Leyva, más el mejoramiento continuo de la producción de café en Palestina, Caldas.

Lo de cruzar fronteras es una historia aparte. Honrando la experticia centenaria de los europeos en la elaboración de conservas para solventar las escasez de vegetales durante el invierno, en Dalemain, Reino Unido, se celebra desde el 2005 el festival de mermeladas más importante a nivel mundial: The World’s Original Marmalade Awards. Por primera vez Colombia alzó el Premio de Bronce en la versión 2017 con una mermelada de Lulo con Yerbabuena, de la marca Estado Puro de Hacienda la Mesa. En dicho festival fueron elogiadas también las mermeladas de Uchuva con Mandarina, con y sin toque picante, confirmando la mentalidad de permanente creación que dirige Norma Chaparro, en la búsqueda del maridaje perfecto entre frutos y vegetales hasta obtener sabores exóticos y originales.