POLITIZAR EL TURISMO

Por Guido Calderón

Jamás los políticos tuvieron tanto poder. Si ya era insufrible soportar su corrupción y el cómo amoldan la “democracia” para que no exista si no a través de ellos, ahora controlan cómo vivimos y cómo morimos. Nuestra vida, depende de sus buenas o malas decisiones y no importa cuántas existencias valiosas desaparezcan, siempre serán inocentes ya que todo lo que hacen es por el bienestar de la patria, del pueblo, de los más vulnerables, de los pobres; los cuales, mientras más recursos se destinan a ellos, más crecen en número y necesidades.

Hasta antes de la pandemia, ellos decidían a quien quitarle su dinero y con ello dar vida a un gigantesco aparato estatal diseñado para que el honrado se corrompa y el corrompido se enriquezca. No es un Estado para servir sino para engordarse a sí mismo.

El estado de emergencia mientras más angustioso y largo, es el mejor de los escenarios. Los millonarios contratos se hacen sin el menor control, al apuro, evadiendo cualquier examen, incluso de la prensa, que con la pandemia tiene más que suficiente.

Estos mismos políticos que desmantelaron el sistema de salud, que se llevaron miles de millones de dólares, que alimentaron barrios marginales como cotos de caza electoral, que convencieron a millones que están por encima de la ley y el orden; ya muestran sus colmillos en la carrera por el poder, se limpian su lodo y lo avientan al rival.

Todos en campaña hablarán del turismo como la salvación de la economía rota por su columna vertebral, todos dirán que va a dar recursos, capacitación, préstamos, promoción y sin importar quién gane, pondrán en el ministerio a alguien que sepa figurar más que trabajar, sin ningún poder político de respaldo, a quien sea fácil echarle la culpa de todo lo que va a salir mal y que ni le importe.

El empresariado turístico, los gremios, los formales y hasta los ilegales, volverán a lamentar la mala suerte de un país tan hermoso en manos tan ineptas. El círculo vicioso da otra vuelta y apretará más.

Es el momento de organizar el turismo en Ecuador.

Si todos quienes trabajamos en turismo: la recepcionista, el cocinero, el agente, el vendedor y hasta el enganchador, decidiéramos unirnos y formar un movimiento político/electoral, que se organice por provincias, que participe con candidatos a asambleístas expertos en turismo, que condicione su respaldo a cambio de los ministerios imprescindibles para el crecimiento del turismo: educación, ambiente, obras públicas y de gobierno; que canalice las reformas legales que viabilicen el empleo; se podrá  cumplir una agenda turística, que en dos años, conduzca la economía del Ecuador hacia la prosperidad, reforzando el papel del Estado en la economía del país; pero no con manos sucias ni personas que buscan perpetuarse en el poder.

Creo firmemente que gran parte de la gente buena, amable, honrada, trabajadora, creativa; está en el turismo, porque esta actividad exige esas características para sobrevivir y triunfar. Esta gente a la cual yo conozco por miles, es la esperanza que tiene el Ecuador post pandemia.

Queridos colegas, no confundan amabilidad con cobardía. /GC.