PASTAZA SI TIENE HOTELES

Suite de lujo en medio de la Selva

El márketing turístico de los municipios y prefecturas de Pastaza de los últimos 20 años, inundado de coloridas plumas, es un monumental fracaso por la simple razón que un turista primero se asegura dónde dormir, comer, hacer sus necesidades y luego vivir experiencias;  y las publicidades de los gobiernos seccionales, han omitido intencionalmente la infraestructura hotelera y gastronómica de calidad y avalada por el Mintur; en vez de ello se centraron en promocionar paisajes que no tienen servicios higiénicos, personajes que causan recelos, grupos sociales con formas de vida precarias, miradores sin acceso vehicular, balnearios naturales sin vestidores, diques de aguas contaminadas, comida local insalubre; todo en nombre de lo típico, natural, autóctono y ancestral, hermosas palabras hoy devaluadas a sinónimos de pésimo servicio.

En los conceptos turísticos de Pastaza ciudad y provincia se ha dejado de lado la gastronomía internacional que sí tenemos, no todo turista quiere experimentar con su salud física y emocional ingiriendo gusanos gigantes; se ha marginado la hotelería segura que es la primera razón y el argumento más potente que determina la decisión de venir a un destino. Ello explica por qué los negocios multimillonarios de internet se centran en el HOSPEDAJE: Booking, Airbnb, Tripavisor, etc. Seguramente una minoría quieren dormir en la selva rodeado de bichos, la gente normal quiere una cama cómoda en una habitación segura, espaciosa, con baños sanitizados, ducha de agua caliente; servicios que sí tenemos, pero que por dos décadas los intelectuales que manejaron el turismo de Pastaza, han ocultado premeditadamente.

Los servicios turísticos junto a nuestra excelente red vial, donde se puede llegar en un auto compacto, también han sido escondidos, en vez de ellos, se promocionan hermosos parajes donde se llega caminando con botas de caucho o en un 4×4.

El secreto mejor guardado de Puyo y Pastaza es que tienen una planta hotelera para todos los bolsillos, algo que nuestro vecino Baños de Agua Santa, lo tiene plenamente posicionado ante el país; por ello, los turistas que son atraídos por las bellezas amazónicas, se hospedan en Baños y luego visitan unas horas Puyo, ciudad que no saben tiene hospedajes seguros, supermercados donde comprar alimentos que no estén vivos, farmacias o parques infantiles.

Todos los años gastamos dinero público en difundir un paisajismo amazónico impresionante, tan maravilloso como las fotos de Marte, donde no van turistas. Somos como caballo de fotógrafo, donde la gente viene, se toma la foto, se va …  y el caballo no gana nada.

Es momento de mostrar al Ecuador que Pastaza es más que paisajes, tenemos inversión en hotelería de calidad que cumple las normativas del Mintur y estándares internacionales para turistas exigentes con mayor capacidad de consumo, que no vienen porque no saben que sí estamos preparados para recibirlos.

Los gobiernos seccionales deben entender que los empresarios también somos ciudadanos de Pastaza con los mismos derechos que los indígenas, afros, adictos o gays. Contribuimos al desarrollo de Puyo con altas inversiones económicas, reinversión permanente, generamos empleo, promocionamos las bellezas y servicios de la ciudad y provincia. Todo esto enmarcados en docenas de leyes nacionales y locales que vigilan, castigan, pero no apoyan.

Una empresaria de Baños, dueña del primer hotel de lujo, me dijo: “A Baños jamás vino un mercedes Benz, hasta que yo puse mi hotel”. La lección es clara: si seguimos ocultando la planta hotelera de calidad de Pastaza, no nos quejemos que no vienen turistas de calidad ni que en Baños “les atajan”. / Guido Calderón