Existe un pueblo en Reino Unido donde la leyenda de Drácula está más viva que nunca.
Sabemos que la historia de Drácula es inseparable a Transilvania y al castillo de Bran, sin embargo, tenemos muchas más localizaciones en Europa igual de terroríficas. Hablamos, por ejemplo, de Dublín, la ciudad natal de Bram Stoker, el creador de Drácula, pero también de Whitby, un pequeño pueblo pesquero del condado de Yorkshire, donde la leyenda del vampiro más famoso del mundo, sigue muy viva. ¿Quieres saber por qué?
Drácula: la novela de Bram Stoker y su relación con Whitby
Abraham Stoker, el nombre original de Bram Stoker, era un fanático de la literatura. Pasó su infancia en casa debido a varias enfermedades, y en esa época su madre le contaba historias misteriosas que acabaron por generar esa curiosidad, ese germen, que más adelante terminaría de culminar en su obra más célebre, **Drácula, **que publicó cuando ya tenía 50 años (1897). Bram, hijo de familia burguesa, trabajó durante muchos años en el castillo de Dublín y era habitual en la biblioteca de March, la primera biblioteca en abrir en Irlanda (1707). Aún se conserva el registro de todos los libros que consultaba, y entre sus favoritos se encontraban los de cosmografía, geografía, de medicina, etc. Aunque sobresalía el Atlas Geographus, cuyo segundo tomo solicitó para investigar sobre algunos países como Hungría y Turquía.
“Un dato intrigante, ya que este volumen contiene un mapa de Transilvania. Se podría pensar que aquí estaría el germen para que años después publicara Drácula, en el que incluye datos de lugares geográficos que detalla magistralmente en la novela sin que Stoker jamás viajara a Transilvania”, señala el periodista Carlos R. Zapata en su artículo ‘El Dublín de Bram Stoker’ publicado en Condé Nast Traveler.
Pronto encontraría el personaje perfecto para la novela, inspirado en uno real, Vlad III de Valaquia o Vlad el Empalador, un príncipe de Valaquia (1456 y 1462) de quien se decía que empalaba a sus enemigos en estacas de madera. Era conocido como Drácula, el «hijo del dragón».
La relación con Whitby surgirá más adelante. Bram Stoker llegó a la casa de huéspedes de la señora Veazey en el número 6 de Royal Crescent, Whitby, a finales de julio de 1890. El escritor fue representante del actor, conocido por Hamlet, Henry Irving, después de una agotadora gira teatral en Escocia. Fue el mismo Irving quien le recomendó Whitby, donde una vez dirigió un circo, como lugar para alojarse. Stoker, que había escrito dos novelas con personajes y escenarios extraídos de su Irlanda natal, estaba trabajando en una nueva historia, ambientada en Estiria, Austria, con un personaje central llamado el conde Wampyr.
La semana que pasó en el pueblo le sirvió lo suficiente, antes de reunirse de nuevo con su esposa y su hijo. La literatura gótica del momento buscaba como escenarios lugares lejanos, de los que poco se había oído hablar (eso podría explicar que escogiera Transilvania como localización central de la trama), pero, sin duda, el pueblo de Whitby y las impresionantes ruinas de la abadía, el cementerio en lo alto del pueblo, la niebla, una larga asociación con el azabache (una piedra semipreciosa utilizada en joyas de luto), y ese ambiente frío y misterioso, acabaron por encajar también en la historia.
La abadía de Whitby: el escenario gótico perfecto
Si existe un lugar tenebroso en Whitby, ese es el que ocupa la Abadía de Whitby. Subiendo 199 escalones de piedra, en lo alto del pueblo, las ruinas de un gran monasterio benedictino fundado en el siglo XI, contemplan todo lo que sucede allí abajo. Tal y como explican desde Visit Britain, la abadía medieval se encuentra en el lugar que ya ocupaba un monasterio fundado en 657 por una princesa anglosajona. En Drácula, Stoker hace que Mina Murray, la joven cuyas experiencias forman el hilo conductor de la novela, registre en su diario: “Justo encima de la ciudad se encuentran las ruinas de la Abadía de Whitby, que fue saqueada por los daneses… Son unas ruinas muy nobles, de un tamaño inmenso y llenas de detalles bellos y románticos; hay una leyenda que dice que se ve a una dama blanca en una de las ventanas”.
Justo debajo de la abadía se encuentra la antigua iglesia parroquial de St Mary, encaramada en East Cliff, a la que se llega subiendo, los ya mencionados, 199 escalones. En los alrededores de la iglesia, las tumbas aparecen como champiñones, dándole si cabe, un aspecto más terrorífico. Algunas de ellas, incluso, se tambalean al borde del erosionado acantilado. «De estas tumbas, anotó inscripciones y nombres para su uso posterior, incluido «Swales», el que usó para la primera víctima de Drácula en Whitby», añaden.
El naufragio de Whiby
Whitby también inspira a Stoker por la historia de un naufragio que tuvo lugar cinco antes de que él llegara al pueblo de visita. El barco ruso que encalló se llamaba Dmitry y portaba arena plateada. Curiosamente el barco Demeter, procedente de Varna, es el que lleva a Drácula a Whitby. Tras sus vacaciones siguió investigando, y seis años más tarde, publicó Drácula.
El comienzo no fue fácil ya que Los no muertos (como se tituló incialmente) estaba pensada para ser una obra de teatro cuyo protagonista recaería en su amigo Henry Irving. Finalmente este declinó la obra, y Stoker la reformuló como una novela contada en forma de cartas, diarios, recortes de periódicos y anotaciones en el diario de a bordo del Demeter.
«El diario de a bordo narra la desaparición gradual de toda la tripulación durante el viaje a Whitby, hasta que solo queda el capitán, atado al timón, mientras el barco encalla bajo East Cliff el 8 de agosto, la fecha que marcó el descubrimiento por parte de Stoker del nombre «Drácula» en la biblioteca de Whitby. Un «perro grande» sale de un salto del naufragio y sube corriendo los 199 escalones que llevan a la iglesia. A partir de ese momento, las cosas empiezan a ir terriblemente mal. Drácula ha llegado…«, explican desde Visit Britain.
Qué hacer en Whitby
El pueblo de Whitby es un lugar ideal para conocer toda la costa de Yorkshire, que está repleta de bellos paisajes, acantilados, pueblos pesqueros y una gastronomía increíble. Uno de esos pueblos, que está justo al lado de Whitby, es Robin Hood’s Bay, también conocido por sus leyendas y misterios, además de la ciudad medieval de York, a la que hay que destinar seguro varios días. Esta zona está repleta de antiguas abadías, como Fountains Abbey, fundada por 13 monjes benedictinos de St Mary’s York en 1132, y con uno de los jardines más bonitos -declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco-.
En el mismo pueblo de Whitby hay mucho por explorar: desde sus tiendas góticas, a las tradicionales de souvenirs, su puerto pesquero con barcos piratas, el Museo de Whitby con una maravillosa colección de tesoros y fósiles. Esto último es importante, ya que toda la costa de Yorkshire es famosa por la cantidad de fósiles que se pueden encontrar; en el mismo pueblo se organizan quedadas.
En Whitby también encontrarás joyerías donde venden el azabache, una piedra que ya lució la Reina Victoria y que fue muy popular en el siglo XIX. Y, por supuesto, Whitby es famoso por su gastronomía. Aquí se hace uno de los mejores fish&chips de todo Reino Unido. Debes confirmarlo en el restaurante Trenchers, es pura historia.
Publicado en CONDÉ NAST TRAVELER.



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