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sábado, junio 15, 2024

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Los barrios más bonitos de España

¡Ay, la dulce vida de barrio! Los barrios más bonitos de España abundan en número, y esque podemos presumir de tener los más divertidos, los más auténticos, los más castizos y, ante todo, los más bonitos. El viaje urbano tiene mucho más encanto cuando se hace de barrio en barrio, esos micromundos donde la vida transcurre de manera diferente al resto de la ciudad. Salgan, señores, al balcón de sus casas, que empezamos a retratar los barrios más bonitos de España.

Barrio de Sacromonte (Granada): arte flamenco puro

El Barrio de Sacromonte no podría concebirse sin su arte flamenco. Fue aquí donde los gitanos que acompañaban a las tropas de los Reyes Católicos se instalaron tras conquistar la ciudad. El barrio está lleno de tablaos donde cada noche celebran fiestas de cante y baile. No puedes perderte las famosas cuevas de Sacromonte ni su abadía, donde se conservan reliquias de los primeros cristianos de Granada y desde donde hay unas vistas preciosas sobre la ciudad.

El Casco Viejo de Santiago de Compostela: todo un tesoro

El Casco Viejo de Santiago de Compostela es una maravilla. Al margen de la monumentalidad de su Catedral, nos encanta encontrar refugio en sus soportales, sentarnos en sus plazuelas o recorrer sus calles de losas gigantes desgastadas por el paso de tanto peregrino. Toda la zona vieja de Santiago está declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. No nos extraña nada, el barrio en sí es todo un tesoro.

Barrio de Vegueta (Las Palmas): donde el tiempo se detiene

Si hay un barrio entero declarado Conjunto Histórico Artístico Nacional en Las Palmas de Gran Canaria ese es el de la Vegueta. Y razones no le faltan. Este encantador barrio canario es uno de los lugares donde el tiempo pasa muy despacio bajo el aura de las más antiguas tradiciones de la isla. Fundado en el siglo XV, sus edificios han sido testigos de la llegada de los primeros artesanos andaluces, de las carabelas de Colón y de los ataques del corsario Van der Does. Pasea por la Plaza de Santa Ana, frente a la Catedral, detén el reloj y disfruta.

Barrio de Cimadevilla (Gijón): tradición y vanguardismo

El Barrio de Cimadevilla, en Gijón, se encuentra al sur del Cerro de Santa Catalina, y se considera el barrio con mayor esencia de la ciudad. Forjado ante el mar Cantábrico, presume de tradición pero también es pura vanguardia. Aquí encontramos el famoso monumento de Chillida, el Elogio del Horizonte, además de la Plaza Mayor con el Ayuntamiento y varios palacetes, como el de Revillagigedo.

Barrio de Santa Cruz (Sevilla): un barrio con mucho tapeo

Un barrio sevillano que merece la pena descubrir sin prisas es el de Santa Cruz. Situado en la antigua Judería de Sevilla, sus estrechas calles están salpicadas de casas señoriales, patios llenos de flores, fuentes y jardines con aroma a azahar. Es uno de los cascos históricos más grandes del mundo, en el que se encuentran diferentes puntos de interés cultural, como el Instituto Andaluz del Flamenco o la antigua casa del pintor Murillo que, aunque no puede visitarse por dentro, sí puede observarse desde el exterior. También encontramos los clásicos restaurantes sevillanos como El Giraldillo o el Restaurante Doña Elvira. ¡Viva el tapeo!

La Barceloneta (Barcelona): vanguarda con sabor marinero

La Barceloneta es uno de los barrios más populares y carismáticos de la capital catalana. Con una arquitectura de vanguardia y numerosos establecimientos de diseño, su entramado de calles estrechas sigue manteniendo la esencia de su origen marinero, ya que en un principio era el barrio donde se alojaban los pescadores. Fue en 1992 cuando este barrio sufrió la mayor modernización, fruto de los Juegos Olímpicos de Barcelona. Su playa, de las más hermosas de España, es uno de los spots elegidos por los locales para practicar surf o pasar el día en familia.

Barrio de la Viña (Cádiz): donde arrancan los Carnavales

Antiguo paraíso de pescadores, el Barrio de la Viña de Cádiz es todo alegría. Sus edificios del siglo XVIII y sus hermosas plazas e iglesias lo hacen único. Además, en origen fue un punto estratégico para el comercio con las Américas. Su nombre, como puede intuirse, se debe a que este barrio, antes de que los marineros se instalaran, estaba ocupado por los cultivos de vid. Aquí arranca cada año la fiesta grande gaditana: el Carnaval. Este barrio, que comienza en la Calle La Palma y termina en la Playa de la Caleta, es todo un lugar de peregrinaje para quienes buscan los mejores mariscos y pescaítos.

Barrio de Dalt Vila (Ibiza): alegre y cosmopolita

Un barrio capaz de cautivar desde el primer momento es el de Dalt Vila, en la isla de Ibiza. Inmerso en el recinto amurallado de la ciudad de Eivissa, este barrio es un auténtico museo al aire libre formado por las huellas de todas las civilizaciones que han pasado por Ibiza. Aquí convive el peso de la historia y el encanto de una ciudad alegre y cosmopolita. Es, además, un entorno multicultural y creativo. Para encontrar un buen ambiente, pasea por la Plaza de Vila, la Plaza de Sa Carrosa o la Calle de la Virgen.

Barrio de las Letras (Madrid): hogar de célebres literatos

Si hay un barrio en Madrid donde se han forjado verdaderas obras literarias, ese es el Barrio de las Letras. Su nombre lo dice todo. Este barrio, que se extiende en torno a la calle de Huertas, fue en el Siglo de Oro hogar de célebres literatos como Cervantes, Lope de Vega, Tirso de Molino o Calderón de la Barca. Hoy es una de las zonas más animadas de Madrid, sobre todo la Plaza de Santa Ana, donde las diferentes terrazas animan las tardes y noches madrileñas, y en la que se encuentra el Teatro Español.

Barrio de los Austrias (Madrid): el más monumental de la ciudad

Siguiendo por el Barrio de los Austrias, uno de los más monumentales de Madrid. Y también el que mayor encanto histórico tiene. Es todo un pecado viajar a la capital y no pasar por él. Sus calles estrechas, sus sombríos palacios y sus conventos ocultos son escenarios de historias y leyendas. El antiguo Ayuntamiento, la Catedral de la Almudena, la Plaza de Oriente o el impresionante Palacio Real son algunas de sus grandes joyas.

Barrio de las Siete Calles (Bilbao): el preferido por los bilbaínos

Varias calles estrechas de piedra, grandes puentes, iglesias y una catedral Gótica, la de Santiago, forman el barrio conocido como el de las Siete Calles. Su nombre en euskera es “Zazpikaleak” y está situado en la margen de la ría Nervión, aunque los locales también se refieren a este popular barrio como el Casco Viejo, ya que es el núcleo más antiguo de Bilbao (ronda el año 1300). Y es uno de los preferidos. En sus restaurantes y bares encontramos lo mejorcito de la gastronomía vasca.

Judería de Córdoba: la más bonita de la ciudad

Sin duda, uno de los barrios más mágicos de la ciudad de Córdoba es el de la Judería. Cerca de la mezquita comienza un laberinto de calles estrechas y empedradas, donde reina el silencio y la luz. Destacan la hermosa y turística calle de las Flores con su mini plaza y la coqueta tienda de souvernirs (entra dentro y pregunta por el pozo), la Sinagoga y el monumento a Maimónides. La judería forma parte del casco histórico de la ciudad, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1994.

Barrio de Triana (Sevilla): un pueblo en sí mismo

“Mira que soy trianero, que estando en la calle Sierpes, ya me siento extranjero”. Así reza un cartel en el Monumento a los Alfareros de Triana. Cuna de cantaores, flamencas, marineros y toreros, Triana es un pueblo en sí mismo y uno de los barrios con más solera y carisma de toda la ciudad. Además, tras atravesar el puente de Triana, este barrio ofrece unas vistas perfectas del casco histórico de Sevilla en la Calle Betis, que recorre la orilla del Río Guadalquivir.

Barrio Gótico (Barcelona): el más antiguo

El barrio Gótico es uno de los paseos imprescindibles en el corazón de Barcelona. Se trata del barrio más antiguo de la ciudad, cuya historia se remonta a los romanos y a la época medieval. Descubre la Plaça del Pi, el Montmartre barcelonés, donde cada fin de semana los artistas del pincel exponen sus últimas obras; o visita los anticuarios de la Calle de la Palla. En constante modernización, no te extrañe encontrar edificaciones antiguas junto a construcciones de los años 90.

Barrio de Albaicín (Granada): un barrio morisco con olor a jazmín

Este barrio granadino, Patrimonio de la Humanidad, es una auténtica delicia en todos los sentidos. Sus raíces moriscas se palpan en cada una de sus estrechas calles. Los jardines adornan los cármenes (sus típicas viviendas) y los árboles frutales dan aún más color al barrio. Además, Albaicín ofrece unas privilegiadas vistas sobre la Alhambra, y Granada entera, desde los miradores de San Nicolás y San Cristóbal, a los que acuden en masa los turistas con el objetivo de capturar la mejor instantánea. Como último apunte, este barrio guarda uno de los baños árabes más antiguos y mejor conservados de toda la Península, El Bañuelo.

Barrio de La Latina (Madrid): modernidad castiza

El Barrio de La Latina es uno de los lugares más castizos y con más personalidad de todo Madrid. Su nombre se debe a la impulsora de un hospital que se alzaba en la zona en el siglo XVI, Beatriz Galindo, conocida como ‘la latina’. El barrio es asombroso: aquí conviven desde vecinos de chotis de toda la vida, a modernos o jóvenes grunge. La vida gira en torno a las Plazas de la Cebada y de La Paja, mientras que el Mercado de la Cebada y la Basílica de San Francisco el Grande son dos de sus grandes signos de identidad.

El “call jueu” (Gerona): uno de los mejor conservados de Europa

Visitar el barrio judío de Girona es entrar en un laberinto de estrechos callejones, patios y escaleras envueltos en un aura mágica y medieval. La sensación es única. No estamos en cualquier judería, sino en una de las mejor conservadas del mundo. Tareas imprescindibles: pasear por las calles de la Força y de Sant Llorenç, visitar la Torre Gironella y entrar en el Museo de Historia Judía, que guarda en su subsuelo un mikvé (baños para rituales judíos), uno de los pocos de Europa.

Barrio del Sardinero (Santander): elegancia pura

Si buscas un barrio elegante de Santander, El Sardinero es perfecto. Considerado una verdadera ciudad – balneario con gran poder económico, fue durante los comienzos del siglo XX el lugar preferido de la burguesía castellana y madrileña para veranear. Hoy cuenta con dos playas, un jardín desde el que ver atardecer, un gran casino, un Palacio de Congresos y Exposiciones, un hotel de lujo construido en 1917 de nombre El Hotel Real y un Palacio de Deportes, entre otras muchas edificaciones.

Publicado en CONDÉ NAST TRAVELER.

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