MI FANTASMA FAVORITO

Viajar solo o solo viajar

Por un volcán en erupción un día me vi transitando diversos países creando reseñas turísticas para mi flamante página web, consagrada a noticias de turismo, difundidas a través de un envío masivo – emailing – que en ese momento – hace 10 años – era la forma más eficiente de notificar al planeta o al menos a Sudamérica, que en Baños de Agua Santa “no pasaba nada” con el volcán.

Tenía más de 40 años y  el viajar continuamente fue una extrañeza no concebida en mi vida. Le agarré gusto a la vida viajadora porque asimilaba del turismo en cada país visitado. Esa obsesión por aprender se justificaba en que todo lo aprendido lo difundía y lo que podía, lo aplicaba en mi negocio hotelero. De hecho, sin esos conocimientos, hubiese quebrado, no pasó eso, al contrario; en la lucha contra un volcán en erupción – el Tungurahua – sucumbieron muchos negocios, el mío se fortaleció.

Cada crisis fue una oportunidad para aplicar lo que vi que funcionaba en otros países.

En ese torbellino de viajes conocí a mucha gente que viajaba como periodista para sobrevivir, para ser famosos, para hacer dinero, pero el muchacho argentino iba de un país a otro obsesionado con las Redes Sociales, cuando éstas parecía cosa de  desocupados.

Fue el primero que vislumbró como Facebook  terminaría asesinando a los Medios Digitales de Turismo, pues ahora para un destino es más barato promocionarse en FB que invitar a periodistas de dudosa fortaleza comunicacional.

El joven periodista argentino era muy amable – cosa rara en blanco celestes – y su fuerte eran los videos digitales que colgaba en un Youtube que muchos no teníamos claro que llegaría a ser tan poderoso. Cámara en mano Ariel recorría más países que ninguno de nosotros y pronto Sudamérica le quedó pequeña y se fue a vivir en Europa, donde las posibilidades de invitaciones eran infinitamente superiores y le conectaron con destinos increíbles a los cuales yo jamás he pensado en ir.

Una década después Ariel ya no es tan muchacho y este pionero de Twiter realmente recorrió el mundo. Claro que en el camino debió dejar a su primera esposa, tan joven como él pero más sedentaria, no pudo con la carga de vivir viajando, quería establecerse, radicarse en su Argentina amada. Tampoco sobrevivió la relación con su segunda pareja, a pesar que la muchacha también estaba en el mundo periodístico europeo.

El placentero de que el mundo es para viajarlo, pasa una factura muy alta. Para sus viejos padres el verlo es casi un milagro y sus amigos no pudimos con su forzado paso por el planeta, al menos yo no pude, privilegié la estabilidad de mi Familia y el progreso del negocio.

Ahora realmente no sé dónde vive. Una vez cada 2  años me envía algún mensaje sin decirme de qué vive o quién es ahora, porque está claro que viajar cambia mucho a las personas. Como padre me imagino que sus progenitores rezarán para que le vaya bien en sus aventuras que dejaron de serlas cuando el viajar se convirtió en una forma de matar los años.

Es el típico Periodista al que se le tiene envidia por la facilidad que se desplaza de un país a otro y se queda largas temporadas donde consigue un trabajo más rentable que hacer reportajes de 5 minutos sobre un destino por muy exótico que sea, pues siempre habrá un sitio desconocido que le tentará ya no como la hermosa chica con la que creció en el pueblo que abandonó, sino como una prostituta que muestra mucha piel, sonrisa fingida y tiene el mismo aliento de licor barato que hay en todo burdel.

Ahora ya no le envido, me da curiosidad qué y cuánto aprendió para hacer crecer negocios turísticos, qué no hacer para ahuyentar a los visitantes; no quiero sentir lástima, ambiciono la esperanza que  reciclará una Familia, aunque ya esté viejo para los nuevos viajeros que se desesperan por abandonar sus ciudades y familias, espero que deje de ser un fantasma y rearme una vida con algo de estabilidad y con mucha aburrida felicidad, que es lo que sucede en un matrimonio que se cuida a sí mismo.

Las aventuras de los viajes son encantadoras cuando hay un retorno y gente amada que nos espera. Pero viajar solo por hecho de no estar en un solo sitio, es un exceso y como todo exceso: un veneno.

Guido Calderón

CEO TRAFFIC