Málaga, para saborearla.

Andrés Alonso. 13.05.2018.

Es la provincia española de Málaga un territorio turístico de primer orden, con pueblos sobradamente conocidos, como, además de su capital, Marbella, Fuengirola  o Torremolinos. Un destino que se basó fundamentalmente en su oferta de “sol y playa”, pero que, hoy, pone en valor otros  recursos como la gastronomía, además del golf o la hípica. Su slogan “Saborea Málaga” capta perfectamente su rico panorama gastronómico y es un claro mensaje para el visitante de que se va a encontrar  con una amplia red de establecimientos de hostelería con una rica cocina.

Angel Nozal, vicepresidente de la Mancomunidad de Municipios de la Costa del Sol Occidental, y delegado de Turismo, resalta que “hoy, la gastronomía convierte a la provincia de Málaga en  un destino importantísimo, porque disfrutamos de un microclima que la hace ser muy especial”.

“El visitante puede llegar atraído por el clima, las playas u otra serie de atractivos, pero solo hay uno que se practica tres veces al día, el comer”, asegura, mientras explica que de la comida local “el pescado es el rey, pero no el pescadito, sino en otras especialidades como al espeto. La mayoría proviene del Estrecho  y  es de una calidad enorme”.

Para Ángel Nozal de la oferta culinaria malagueña el primero es el pescado y el segundo las verduras “que son excelentes”. “Aquí se pueden comer platos del norte, con productos que se cultivan en Mijas, por ejemplo”.

“Hoy, los destinos emergentes hacen que no podamos ser competitivos en precios, pero si en excelencia de calidad”. Y por ello están llevando a cabo campañas de promoción desde la Mancomunidad de Municipios de la Costa del Sol Occidental para que “sepa primero, España y luego,  Europa, que apostamos por la calidad”.

Por su parte el periodista Enrique Bellver, gran conocedor de la cocina andaluza, en general y de la malagueña, en particular, dice que “hemos conseguido, sobretodo en Málaga, que se haga una cocina con productos de kilómetro cero, a base de pescados, carnes, verduras, frutas y vinos propios”.

Para conocer la gastronomía malagueña hemos hecho recientemente  un viaje  a Málaga, prácticamente, de mesa en mesa, que iniciamos en el restaurante Casa Navarra, de Mijas, donde tomamos platos como las  borrajas y alcachofas, que nos trasladan con el paladar a a la ribera del Ebro, pero que estaban cosechadas en Mijas. Una delicia.

Nos llegamos después a Torremolinos, a La Reserva de Antonio, local  sobradamente acreditado, en el nos llamó especialmente la atención una lubina a la sal, que estaba extraordinaria. Su oferta de maricos, con la gamba blanca de Málaga es digna de destacar.

En nuestro deambular por la provincia de Málaga nuestros guías nos llevaron al precioso pueblo de Benahavís, donde su concejala de Cultura, Esperanza González, nos mostró las dependencias de la nueva casa consistorial,  en la que se gestiona un padrón  de unos 9.000 habitantes. Es enclave de montaña, rodeado de una exuberante vegetación, situado entre Marbella, Estepona y Ronda, situado a tan solo 7 kilómetros de la costa.

De origen árabe su blanco y bien cuidado caserío ocupa solo una pequeña parte de su término municipal, que tiene un marcado carácter forestal. Cuenta el pueblo con buena dotación servicios de ocio y áreas deportivas.

En Benahavís se encuentra una reconocida escuela  hostelería en la que 45 alumnos estudian cocina y sala. El centro es regido por un patronato formado por el Ayuntamiento, la Junta de Andalucía y la Mancomunidad de Municipios de la Costa del Sol Occidental. La escuela está hermanada con otra de Melilla.

El siguiente salto es a Estepona una villa que ha sufrido una gran transformación, convirtiéndose en un auténtico jardín, con sus calles adornadas con miles de flores, su parque botánico con el Orquidario, los murales que decoran sus fachadas, sus esculturas que se reparten por el casco urbano,….en fin, sus 21 kilómetros de costa, la convierten en “El Jardín de la Costa del Sol”, como reza su marca turística.

La gastronomía es otro de sus valores. De la mano de la Mancomunidad de Municipios nos acercamos al hotel Healthouse Las Dunas, situado en el kilómetro 163 de la carretera de Marbella a Estepona, para visitar las instalaciones de este complejo  hostelero  de relax y salud, en el que llama la atención su oferta gastronómica. Allí te explican que  hacer una dieta no significa restringirse en contenidos o en productos, porque los  platos están adaptados a las necesidades individuales de los huéspedes, con  una dieta que va  de las  1300 a las  2500 kilocalorías al día.

Verduras a la parrilla con yemas de erizo, ensalada de langosta y caviar, canelones con bechamel sin harina y con leche desnatada, revueltos con claras de huevo, risottos versionados, crema catalana aligerada y fresas con merengue de lino son algunas de las propuestas que se sirven en las mesas de  Las Dunas, donde el chef Ignacio Torregimeno, que “siente la tierra” dirige la cocina abierta al cliente. Sus especialidades bajas en calorías no conocen el azúcar, la sal, la harina, ni el aceite. Y pese a ello, elaboran unos platos atractivos, divertidos y sabrosos, como nosotros pudimos comprobar. Tampoco el cliente dispone de carta de vinos. Una oferta diferente para regularizar la línea de forma fácil.

Nuestro periplo gastronómico nos lleva al hotel Vincci Estrella del Mar, en Marbella. Allí,  sentados a la orilla del mar, su jefe de cocina, David Piedra, nos sorprendió muy gratamente con algunas de sus especialidades, como la ensaladilla rusa morá con ventresca, gamba roja y caviar de Aove; croquetas de pulpo rebozado en tempura de arroz verde; un ravilollacio de burrata y boletus y un arroz de carabineros, entre otras propuestas. Y todo ello regado con vino tinto  de Ronda, como La Depa 2016, El Lero 2015 y El Arquitecto 2015, todos ellos muy interesantes, caldos no fáciles de encontrar por la escasa producción de la sierra de Málaga.

Leonor García, presidenta de la Diputación, reconoce que la provincia “tiene una despensa extraordinaria, que no la conocían ni los locales”. “Nuestra intención es poner en valor lo que hacen nuestros agricultores, pescadores y cocineros”, aseguró, a la vez que aseveró que “tenemos mucho que dar”.

 

DONDE COMER.-

La Reserva de Antonio, situado en primera línea de playa, en el paseo marítimo de la Carihuela, es todo un referente en la costa malagueña. Atención al marico y su lubina a la sal.

DONDE ALOJARSE.-

Hotel  Vincci Estrella del Mar, en Marbella. Magnífico emplazamiento al borde del mar y con una oferta gastronómica extraordinaria.

QUE VISITAR.-

Estepona tiene un  cuidado casco urbano, que conserva el encanto de pueblo típico andaluz. No hay que dejar de visitar el parque botánico Orquidario. Se conoce al pueblo como “El Jardín de la Costa del Sol”.

INFORMACION.-

Mancomunidad de Municipios de la Costa del Sol Occidental. Urbanización Playa del Arenal. C/ Bonanza, s/n.