Los Reyes de Camerún.

 

De las  cientos de monarquías africanas que hay  repartidas por todo el continente, en la República de Camerún existen  150 tribus, cada una de ellas gobernada por su rey. Los reinos del Camerún llevan nombres diferentes según el grupo étnico, la religión y el idioma que utilicen. Para los francófonos, el chef vive en una cheffferie; los anglófonos reconocen la autoridad del fon, que reina sobre un fondom; los musulmanes le llaman sultán a su jefe tradicional; los católicos hablan de reyes; y los Kirdi, se conocen por el nombre de lamidos.

Los reyes ya no se dedican a pelearse entre ellos ni a negociar con los navegantes europeos. Ahora  administran sus tierras y propiedades inmobiliarias, conceden audiencias, coleccionan regalos, resuelven los conflictos de la comunidad y castigan a los criminales en los asuntos internos. Robar una de las mujeres del rey encabeza la lista de los delitos más graves y esta violación del código puede comportar la expulsión del pueblo. A escala nacional, hacen de intermediarios entre la administración central y el pueblo y viceversa, y aplican las directivas nacionales o piden ayuda para mejorar las condiciones de vida de sus súbditos. Intentan conciliar la tradición con el progreso. Y así pueden tener un jefe de protocolo a la derecha y un móvil en la mano para atender cualquier solicitud.

Durante nuestra reciente visita a Camerún fuimos recibidos en Batoufam, por su rey Nayang Toukam, un sultán que nos abrió la entrada de su palacio con un grupo musical y un pasillo formado por sus mujeres, que entonaban cantos mientras movían ramos al paso de la comitiva.

El palacio construido en 1.900 ha sido sede de tres generaciones de monarcas de un sultanato creado en 1.869, que se caracterizó  por ser sus regidores emprendedores, que han contribuido al desarrollo del pueblo. Situado a unos 300 kilómetros al norte  de la ciudad costera de Duala. Su reinado abarca a 16.000 personas, de las que 100 trabajan en el palacio en diversas labores.

En la visita a las distintas dependencias, fuimos acompañados por una  decena de esposa, la mayoría de ellas, heredadas de su  padre. (Las preferidas no se muestran al público) y por algunos de sus ilustres asesores, entre ellos el médico y el comadrón.

Y el rey Nayang, el número 14 de la dinastía, nos manifestó sus aficiones por los encierros de San Fermín y por Pamplona. En la sala de recepciones, el embajador de Camerún en España, Timothée Tabossi, que nos acompañó durante la visita, informó de la posibilidad de poder contar con vuelos chárter que una España con Camerún, con el fin de posibilitar una mayor llegada de turistas.

Mientras recorríamos las diversas dependencias del palacio las mujeres del rey entonaban cantos, al tiempo que elogiaban a su majestad con palabras en su lengua batufam, rociándole de piropos.

 

Después, siguiendo en la zona oste camerunesa, nos llegamos a la localidad de Foumban, para saludar al sultán Mbombo Njoya, rey de Bamoun. Con una apariencia completamente diferente al resto de las edificaciones monárquicas,  el palacio de Foumban, sede del sultanado bamum, recuerda la antigua residencia del gobernador alemán a Buea. El edificio de ladrillos rojos preside un recinto sombrío muy apreciado por la familia del soberano.  En su interior hay un museo que muestra la historia de los 19 reyes que conforman la dinastía. Su primer rey gobernó entre 1.394 y 1.418 y llamó especialmente la atención por su altura. Medía 2,60 metros.

Por su carácter musulmán éste rey, que manda sobre 1.200 almas y tiene a 300 a su servicio, ha sido el propulsor del camino de peregrinación a La Meca de los lugareños. El palacio  se ha ampliado con una original construcción anexa, que acogerá  un nuevo museo internacional con muestras de arte de todo el mundo y otra sobre la historia de la dinastía, que tiene en su haber el haber logrado un sistema de escritura, que ha permitido conocer su historia.

Nuestra visita a  Foumban coincidió en viernes, día festivo para los musulmanes, con lo que la ciudad vivía una especial animación con sus mercados. Tras las oraciones en la mezquita próxima, el sultán, acompañado de un  numeroso y vistoso cortejo formado por jinetes, músicos y representantes de los diversos colectivos, se llegó hasta su palacio, donde, a la puerta, fue saludado a las distintas representaciones.

Posteriormente, en el hall del palacio, recibió a la delegación española, formada por una decena de profesionales de la información turística, pertenecientes a la Federación Española de Periodistas y Escritores de Turismo. Allí pudios comprobar el dominio del idioma español del monarca, dado que estuvo cuatro años de  embajador de Camerún en Guinea.

En la zona norte camerunesa estuvimos en Rey-Bouda, en el palacio de Lamidat, donde vive el jefe de la tribu, Mohamadou Hayatou, que gobierna des de 1.997.  La edificación se empezó a construir en 1.836.  Fuimos recibidos por el Lamidó dejándonos después  con su primer ministro para que nos mostrase las dependencias y nos diese destalles de la dinastía. 400 personas están al servicio del palacio y sus dominios abarcan a un millón de súbditos. No conseguimos averiguar cuantas mujeres tiene, pero sí el número de hijos: 50. A reseñar que hay mujeres que forman parte del grupo de notables que rigen los destinos del pueblo.

Dejan claro que el reino no recibe ayudas económicas del gobierno de la República, por lo que el Lamidó tiene que trabajar para mantener sus instalaciones y servicios. Solamente se subvenciona un famoso festival que todos los años se celebra en la localidad.

El programa que nos diseñó el Minsiterio de Turismo de Camerún incluyó, además, la visita a monasterio cisterciense de Notre Dame, en Koutaba.

Camerún es uno de los países de mayor diversidad cultural y geográfica de toda África, además de contar con  una gran riqueza en su flora y fauna. En todo el territorio conviven más de 150 grupos étnicos que practican diversos credos religiosos incluyendo el islam y el cristianismo y que hablan más de 24 lenguas autóctonas.

Tiene frontera con los estados de Nigeria al norte y al oeste, Chad al norte, República Centrafricana al este, y Congo-Brazzaville, Gabón, y Guinea Ecuatorial al sur. El océano Atlántico baña Camerún por el oeste.

 

Fuente: Andrés Alonso adelsaja@gmail.com . 11/03/2018.