LECCIONES QUE DEBEMOS APLICAR EN BAÑOS

La mayoría de ciudades se alimentan a sí mismas. Una vez que se abren unos negocios, estos dan vida a otros y el dinero circula, se recicla y dinamiza toda la economía. Es lo que está pasando por ejemplo en PUYO, donde en estos días, el virus latente, no es impedimento para la reactivación económica de toda la parte urbana y rural de Pastaza.

En Baños nuestro escenario económico es diferente. Dependemos de una gran masa de visitantes para que se activen la mayoría de negocios, sean turísticos o no. Por ejemplo, todas las carnicerías de la ciudad no pueden subsistir con los restaurantes cerrados.

Abrir los hoteles ha servido de muy poco, porque el atractivo de la ciudad no está en las montañas y cascadas, sino en su gente y en el volumen de visitantes. Sin volumen, la ciudad se ve abandonada y ese abandono no motiva a venir a otros. Estamos en un círculo vicioso.

Regresar al Rojo no impidió el crecimiento de la pandemia, pero sí perder la confianza de los ecuatorianos, que nos tenían como un pueblo valiente, inventivo y resiliente; en vez de ello, hicimos lo más fácil: insultar a los que veían en la apertura la salvación de la ciudad y nos encerramos, lo que fue noticia nacional;  en vez de capacitarnos como ciudad, crear nuevos protocolos, asumir compromisos desde cada barrio, innovar en cada actividad,  motivar y motivarnos, conseguir sellos de destino seguro, promocionar cómo los negocios funcionan cumpliendo todas las normas de bioseguridad, etc.

Nadie asumió compromisos cuando no teníamos contagiados. Nadie propuso acciones cuando aparecieron los primeros. Nadie propone nada ahora que la pandemia está en toda la ciudad. Solo sabemos insultar. Ni siquiera los curas abren la catedral tomando las medidas de distanciamiento. Creemos ingenuamente que en el próximo feriado una ciudad con negocios cerrados se va a llenar al tope de turistas.

La politización del tema ha sido lapidaria. Los turistas y los turoperadores también saben leer y han observado todos estos meses, a los opositores a que vengan turistas, que a la final jamás vinieron y difícilmente vendrán, porque seguimos difundiendo rechazo, miedo, insultos y paisajes en vez de procesos de sanitización y cumplimientos de protocolos, como si lo han hecho otros destinos.

Respaldar a las autoridades locales, tendrá un costo económico de más meses vacíos, a la espera que vengan nuevos arrendatarios de los restaurantes y hoteles que quebraron en el segundo mes y se fueron. La mayoría de propietarios de edificios y casas, no ponen negocios en ellas, sino que las arriendan a gente en su mayoría de otras ciudades. El gran ingreso de muchos son los altísimos arriendos que cobran y sin turistas no vendrán nuevos arrendatarios y sin nuevos negocios no vendrán turistas.

Un callejón sin salida auspiciado por personas que ganan sueldos y no entienden el destino de la ciudad, solo la cantidad de Likes en su Facebook.

Este Vídeo nos muestra lo que debimos hacer, en vez de rechazar la venida de turistas, como si ellos trajeran un virus diferente al que ya está en la ciudad.