Las Médula reciben 100.000 visitantes al año.

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Las Médulas ese impresionante testigo de la presencia romana en la provincia de León sigue ahí acaparando el interés. Son unos 100.000 visitantes los que recibe anualmente este singular paraje natural. De las 600 minas que se explotaron el  nordeste español, ésta, sin duda, fue la más importante ya que de sus entrañas se sacaron 5.000 kilos de oro con los que llegaron a imprimir 637.000 monedas para el gobierno del emperador Augusto. Este enclave, ubicado en la zona leonesa de El Bierzo, que atesora dos siglos de explotación romana, está declarado Patrimonio de la Humanidad desde el año 1.997.

En nuestra reciente visita a la provincia de León, con motivo de su celebración de Capital Española de la Gastronomía, nos hemos vuelto  a acercar  a este atractivo y sorprendente  paraje. Allí nos recibieron en el  Aula Arqueológica, una moderna instalación de carácter didáctico, construida por la Junta de Castilla y León,  que, como un centro de acogida al visitante, ofrece una información completa sobre este yacimiento, que los romanos explotaron durante 180 años  en  los siglos I y II después de Cristo.

La conquista romana, la organización funcional de los trabajos de explotación, los medios técnicos utilizados, el impacto minero sobre el paisaje, la transformación del paisaje en un territorio cultural, la planificación de la visita y otros aspectos se muestra de forma gráfica.

La explotación de las tierras auríferas de Las Médulas pasó  por dos fases diferentes. Una primera artesanal, de época perromana, en la que los lugareños lavaban la arena en los ríos en busca de las pepitas, y una segunda, ya en época romana,  en la que se practicó una verdadera industria minera.

Todo el que visita Las Médulas se pregunta la cantidad enorme de mano de obra que se tuvo que emplear para construir la infraestructura hidráulica, con  casi 400 kilómetros de canales que se construyeron para recoger el agua, llegando, incluso, a trasvasar agua desde la cuenca del río Duero a la del Sil. Al principio se pensó en el trabajo de miles de esclavos, pero, tras las excavaciones llevadas a cabo, no hay argumentos para apoyar esta tesis, ya que las poblaciones tenían un cierto margen de independencia pudiendo practicar la caza y disponiendo de armas. Eran poblaciones libres, que ejercían un trabajo especialmente duro, a modo de tributo, en beneficio del estado romano.

En una anterior visita a  Las Médulas tuvimos la suerte de contar con la compañía, a modo de guía,  de Jesús Courel, Jefe de Servicio de Cultura de la Junta de Castilla y León, quien explicó que es el recuerdo de un sistema de explotación de la minería  romana del oro, que comprende los ayuntamientos  de Carucedo, Orellán y Puente de Domingo Flórez, un paraje “original” y “único”, que ha llegado hasta nosotros para conocer mejor la historia de la zona. “Es un sistema original, que tiene como argumento principal el agua, que se traía de las montañas, canalizado por un sistema de galerías para ablandar el terreno y, después, por la presión de ésta y del aire producía derrumbes del monte, arrastrando las tierras hasta las zonas de lavado, donde se extraía el otro”, nos explicó. A este sistema le denominó Plinio “ruina montium”.

“La explotación transformó el paisaje, dejando una huella extraordinaria, que hoy  se puede ver en sus canales y en los lagos de Carucedo. La es extracciones del oro que llevaron a cabo los romanos buscaban el mineral para establecer su punto económico, su moneda”, señaló.

Y hablando con Jesús Courel en el mirador de Orellán  nos adelantó el proyecto que tienen las autoridades locales y regionales para ampliar la zona de visita de esta zona de ingeniería romana y, consecuentemente, para que el visitante permanezca mas tiempo en Las Médulas atraído por su singularidad.

“Lo que se pretende es que este espacio natural sea para los que nos visitan mucho más que el mirador de Orellán, son sus canales, las visitas a las galerías y  a los lagos. Hay que estar, como mínimo, un fin de semana para ir comprendiendo esa magnificencia, lo que fue la zona, declarada Patrimonio de la Humanidad en 1.997”, continuó.

“Es un espacio cultural, un monumento natural, que cuando se amplíe el sistema de mostrarlo al visitante, se logrará descongestionar  determinadas zonas, mostrando sus frente de explotación, las balsas de lodos y estériles y el algo de Carucedo”. “Queremos, en definitiva, que el visitante pueda pasear, disfrutar y llevarse una idea de lo que fue el sistema de  minería que aquí se utilizó”, concluyo Jesús Courel.

Las Médulas dejaron de interesar a los romanos en el siglo III, pero en el XXI la vieja mina es un lugar de gran atracción cultural y turística, que, desde luego, hay que visitar.

Y abandonamos la mayor mina a cielo abierto de todo el Imperio Romano, con una extensión superior a las mil hectáreas, rodeados de un paisaje de castaños y robles, con el lago de Carrucedo al fondo, camino del Castillo de Cornatel, una edificación defensiva construida en el siglo XIII, situada en lo más alto de la localidad de Villavieja, en el término municipal de Priaranza del Bierzo. Desde el castillo se ve unas excepcionales vistas de la comarca, como, por ejemplo el pequeño enclave de Villavieja, conocido como la “Pequeña Rusia” por los lugareños, y que fue enclave, de los últimos maquis que acogió El Bierzo.