Galicia, el País de los mil ríos.

Fue Álvaro Cunqueiro quien definió a Galicia como “El País de los Mil Ríos” en clara referencia a los muchos caudales que cruzan  su territorio, como consecuencia del clima húmedo que registra. Pero, la acepción nos la volvió a recordar la Directora General de Turismo de la Xunta , Naca Castro, en un acto de promoción turística llevado a cabo en tierras brasileñas.

Recordó que la comunidad tiene, también, 16 extraordinarias rías, a lo largo de sus 1.700 kilómetros, que bañan el Atlántico y el Cantábrico, aguas que son un auténtico “gimnasio” para los pescados y mariscos, base y seña de su rica gastronomía, ”que no deja indiferente a nadie”.

Hizo alusión la Directora General de Turismo al Camino de Santiago, que “nos identifica” y que lleva 1.200 años recibiendo peregrinos. Por eso invitó a hacer el Camino para descubrir y disfrutar de Galicia.

Para tener tanta agua, lógicamente, tiene que llover, pero a las autoridades las gusta matizar que no tanto ni en firma homogénea como se tiende a pensar. Lo que sí es cierto su singular red fluvial, porque no hay valle, por pequeño que sea, que no tenga su cauce. Su cuenca importante es, sin duda, el Miño y su afluente el Sil, el gran río del noroeste ibérico.

La disposición de las cadenas montañosas en el centro y en el límite este de Galicia hace que las aguas que caen entre ellas sean conducidas a la depresión que encajonan, para ser evacuadas por un río Miño que, cuando se une con el Sil, recibe las aguas procedentes de tierras leonesas y de los macizos orientales que este río asombroso atraviesa, constituyendo conjuntamente una cuenca que drena las aguas de más de la tercera parte del territorio gallego.

Comparativamente, los otros cauces son muchísimo más reducidos, llevando sus aguas rápidamente al mar, al Cantábrico en cursos saltarines, o al Atlántico en caudales que, a pesar del poco camino recorrido,  aguas a alguno de los otros grandes cauces de la Península, como el Duero.

La circunstancia de que el curso de la mayoría de los ríos galaicos sea corto no significa que no puedan crear paisajes de gran capacidad evocadora y belleza.

 

 

Las laderas de estos cañones aparecen con frecuencia concienzudamente trabajadas por las manos humanas, en una solución de escalonamientos y terrazas, como es el caso de la Ribera Sacra.

Son los ‘socalcos” que han permitido obtener algunos de los mejores vinos del noroeste, y que impresionan por la dedicación, tenacidad y sabiduría que implicaron en su realización.

Decíamos que hay que matizar las relaciones de Galicia con la lluvia. La imagen de una tierra permanentemente lluviosa, en la que las posibilidades de encontrarse con cielos soleados son muy limitadas, pertenece al “Reino del Tópico”.

Pero el agua en Galicia  no está solo en sus ríos y rías, ya que es una de las regiones europeas con mayor riqueza en aguas minerales y termales y, en consecuencia, con mayor tradición en su uso como aguas de bebida envasada y en balnearios. Este hecho, unido a la repercusión social y económica que en las últimas décadas están adquiriendo las aguas minerales y termales ha dado lugar a que Galicia sea conocida, también,  como la “Tierra del agua”.

Actualmente, el número de manantiales de aguas minerales existentes en la comunidad gallega  es superior a 300 (hay más de 2.000 en España), lo que ha dado lugar a una industria muy activa vinculada a la explotación de estas aguas minerales, con 10 plantas, de las 100 que hay en España,  de envasado de agua mineral natural y 21 balnearios (116 en España).

Una particularidad de estas industrias es que están creando riqueza en zonas del interior de Galicia, en su mayor parte zonas rurales con tendencias similares: despoblación, baja renta per cápita y presencia de una estructura productiva con predominio del sector primario… Así, dado que este recurso, por sus propias características, no puede deslocalizarse, termas y plantas envasadoras deben instalarse en los mismos lugares de captación del acuífero.

El sector de las aguas minerales y termales cuenta en Galicia con dos asociaciones empresariales representativas, la de balnearios y la de envasado de Agua Mineral Natural, que, en el año 2.011 crearon el Clúster del Agua Mineral y Termal de Galicia, con el apoyo de la Xunta de Galicia. En total, el conjunto de estas empresas facturó 180 millones de euros en el año 2017, aportando cerca de 1.500 puestos de trabajo a la economía gallega.

Este potencial se pone de relieve en la feria Termatalia que tiene lugar en Ourense, y que cada dos años da el salto a Hispanoamérica. Su última sede ha sido la ciudad brasileña de Foz de Iguazú.

Ourense, la única  provincia gallega que no se asoma al mar,  cuenta con  un centenar de afloramientos de agua termal de calidad por sus propiedades mineromedicinales. Precisamente, los romanos se concentraron en este territorio gallego atraídos por sus aguas termales  y la abundancia de oro en la cuenca fluvial del Miño.

Hoy en día, el agua, qué duda cabe, es uno de los principales atractivos de Ourense, que por ello se ha ganado el calificativo de “Provincia termal”.

Son sus aguas termales las que le confieren ventajas diferenciadoras y competitivas  respecto a otros destinos  nacionales e internacionales. Con unas 300 captaciones de aguas termales dispersas por todo el territorio gallego, con 21 balnearios con más de 3.000 plazas hoteleras, con múltiples manantiales, pozas y casas de baños, Galicia cuenta con una oferta de turismo termal potente, que va a más.

Es la comunidad líder en el conjunto del Estado en cuanto a la oferta mineromedicinal, con más del 20% de los establecimientos balnearios y también es la comunidad con mayor número de establecimientos termales distinguidos con la Q de Calidad del Estado.

En el caso histórico de Ourense está el sitio de As Burgas, un Bien de Interés Cultural, que representa el corazón de su termalismo. Sus instalaciones disponen  de  fuentes, museo, piscina al aire libre de más de 200 metros cuadrados y jardines. De uso público gratuito esta estación termal ofrece la posibilidad de disfrutar de sauna romana  y baño a 38ºC.

En las afueras, cinco kilómetros de senda peatonal forman la llamada  Ruta Termal del Miño, que concentra hasta siete instalaciones termales en las que darse un baño, tanto en invierno, como en verano. Incluido en la Ruta Europea del Patrimonio Termal y de las Ciudades Termales de los Itinerarios Culturales Europeos, en este camino  se ubican el balneario de la Chavasqueira y piscinas exteriores de uso gratuito; la fuente-mirador de O Tinteiro; la zona de Muíño da Veiga, con sus cuatro piscinas; la Estación Termal de Outariz, en la que se ofrecen tratamientos de belleza, sauna y dos circuitos termales; las piscinas de Outariz y Burga de Canedo, el mayor centro de actividad termal en Ourense y gratuito; y la fuente de Reza.