Esta es la receta de los cruceros fluviales para triunfar

Los viajeros de cruceros fluviales aplauden que tengan más independencia y programas más personalizados que los viajes en alta mar

La palabra de moda es ‘personalización’. Y los cruceros fluviales la conocen bien, porque esta es la estrategia para su expansión: dejar que el pasajero haga lo que quiera.

Muchos viajeros de cruceros de alta mar son atraídos por la parafernalia de actividades a bordo, desde los juegos propios de un parque de atracciones hasta una incontable cantidad de bares y restaurantes.

Semejante bombardeo de opciones hace que las escalas no tengan un alto impacto. Además el poco tiempo de permanencia del buque en un puerto no permite una visita en profundidad a la ciudad.

Visitas a fondo

En los cruceros fluviales el panorama es al revés: más que la permanencia en el barco, los pasajeros buscan disfrutar más a fondo los destinos que van conociendo. El tiempo de atraque suele ser más prolongado, y las ciudades a visitar sobre el Rhin, el Danubio o el Misisipi tienen un tamaño ‘amigable’, que pueden ser recorridas a fondo durante un día.

El crecimiento de los cruceros fluviales será una de las tendencias para 2019

Según un análisis de Virtuoso Luxe Report los cruceros fluviales y de lujo se encuentran entre las cinco tendencias de viajes para el 2019.

Más programas a medida

Al ser cruceros con menor capacidad (nunca más de 300 pasajeros), las navieras tienen más facilidades para ofrecer programas a medida, ya sea en las excursiones como en las comidas.

Según un estudio de Travel Leaders Group citado por Travel Weekly, los aspirantes a realizar un crucero en un río suelen preguntar más por actividades en las escalas que los que realizan un viaje marítimo.

Gran parte de los usuarios de estos cruceros son viajeros independientes, que cuando llegan a un puerto esquivan a los organizadores de excursiones y prefieren recorrer la ciudad en libertad.

Otras opciones de excursiones

A lo sumo la naviera ofrecer contactar con operadores que brindan una amplia gama de programas que van más allá del paseo urbano: muchas agencias locales brindan salidas enfocadas en circuitos de museos, de conocer legados musicales o visitas a castillos.

Muchos viajeros de cruceros fluviales prefieren realizar excursiones al aire libre, como paseos en bicicleta y salidas de trekking

También tiene un fuerte componente las actividades al aire libre: desde excursiones a viñedos con catas de vino a organizar salidas de ciclismo o trekking.

Esta tendencia ya ha sido observada por compañías de cruceros marítimos, que están preparando viajes temáticos basados en actividades físicas, comida sana y sesiones de yoga y relax en centros wellness.

Cambios a la hora de comer

“Cada naviera ofrece un programa diferente, porque eso los pasajeros de cruceros fluviales pueden elegir con más libertad”, indica Pam Hoffe, gerente de la compañía Avalon Waterways.

Esta compañía pone en práctica una política gastronómica que choca con la tendencia de los cruceros oceánicos: allí los pasajeros pueden ir a comer al horario que quieran, no tienen turnos como en los grandes barcos.

Además ofrecen muchas mesas para dos personas, para que sean los viajeros los que decidan si quieren compartir la comida con otros compañeros de ruta.

Salir de la habitación

Las habitaciones en los barcos fluviales casi siempre tienen vistas al exterior, y los tamaños no guardan grandes diferencias entre sí, por lo que se evita que el pasajero se encierre en su dormitorio y apenas tenga integración con el resto de los viajeros.

Un truco de las navieras y las agencias es preguntar al futuro pasajero en qué clase de hotel se suele alojar. Así pueden ir dando opciones de cruceros más lujosos (algunos cuentan hasta con mayordomo) y otros son partidarios de viajes más relajados, indica Hoffe.

En los cruceros fluviales, el traje turístico a medida está listo antes de zarpar.