EL TREN: UN MONOPOLIO DIFICIL DE DESAPARECER

Por Guido Calderón

Tomé el Tren Crucero en su segundo día de recorrido en la ciudad de Riobamba. El día anterior trajo a los pocos pasajeros desde Quito. A eso de las 8h00 vino una furgoneta a llevarnos a Alausí, tomamos el tren hasta la Nariz del Diablo, vimos un grupo folclórico y comimos algo en el bar. Regresamos desde Alausí a Riobamba en la misma furgoneta.

Al día siguiente, embarcamos en un tren en Riobamba y pasamos por Alausí. Hacíamos este tramo por tercera vez. Llegamos a Huigra. La cuidad que en mi niñez estaba llena de comercio, alegría y gritos con el tren, era silenciosa como un convento. El tren no alteraba ni beneficiaba en nada a sus habitantes.

En el tramo Alausí – Bucay, pregunté al servicial mesero, si era de Riobamba. –Soy de Quito, me dijo. -Y dónde va a dormir hoy? Pregunte preocupado. –En mi casa en Quito. En Bucay me transportan hasta Guayaquil en furgoneta y de ahí tomo el vuelo de TAME a Quito, me dijo. Wow tenemos tanto dinero como para darle traslados y vuelos a un mesero que  podía contratarse en Riobamba, Alausí, Bucay o Guayaquil. No quiero imaginar cómo vuelan los jefes- pensé.

En Bucay bajamos del tren y en una furgoneta hasta Guayaquil, cenamos, dormimos y al día siguiente  a Durán, donde tomamos el Tren de la Dulzura que nos llevó nuevamente hasta Bucay, y de ahí a Guayaquil en furgoneta, haciendo este trayecto por tercera vez. Desde Guayaquil regresaron a los pasajeros a Quito en TAME y a mí persona a Riobamba en furgoneta.

Durante el trayecto de cuatro días del tren crucero, dos policías en moto, se adelantaban a los cruces de la línea con la carretera a parar el tráfico, otro derroche de recursos.

Esto pasó cuando recién se cambiaron los durmientes de guayacán por palos podridos que no soportaron más de dos años y quedaron inhabilitadas varios tramos.

El costo operativo del Tren Crucero era descomunal y el maltrato al turista brutal. Dos de los cuatro tramos se los hacia tres veces. El tren no beneficio en nada a las ciudades por las que pasaba, por lo que la Rentabilidad Social, que justificño tanto derroche, no existió. En la estación de Cajabamba, las indígenas en vez de productos locales, vendían chitos y coca cola.

Tener una vía férrea para usarla una o dos veces por semana, es un absurdo. Incluso a la Chiva de la Metro, le quitaron el uso de la vía.

Ahora nos dice que la Empresa de Trenes del Ecuador, desaparece; pero obviamente la ferrovía seguirá ahí, al igual que los edificios de las estaciones, talleres y terrenos, lo cual no va a evaporarse.

Aparecen muchas interrogantes.

¿Qué se va a hacer con toda esta infraestructura?

¿Desaparece la empresa, pero los bienes y numerosos empleados se trasladan a otra dependencia estatal?

¿Se privatiza el tren a una empresa extranjera como Perú Trail que está muy interesada y creamos un monopolio privado?

¿Se abre el derecho de uso de vía a toda persona natural o jurídica?

¿Se adjudica la vía a los respectivos municipios?

¿Se licitan tramos y maquinarias a personas, empresas y asociaciones?

¿Se entrega toda la red ferroviaria a un consorcio nacional?

¿Vuelve el tren a ser de carga y no solo de turismo, lo que hará vociferar a los transportistas pesados?

Muchas dudas sobre un Gobierno que no es muy sabio en sus decisiones y que ve en el Estado una vaca lechera a ser disfrutada con sus amigos, por lo que creo que todo será trasladado a otra dependencia para no frentear a los sindicatos ni a los muy organizados transportistas./GC