(Global).- Si has entrado hoy en Google, te habrá sorprendido un doodle bastante curioso: un fondo oscuro sobre el que figura el logo de la compañía con una «o» bastante peculiar, formada por nuestro planeta Tierra partido en dos. ¿A quién homenajean hoy? A Inge Lehmann, una sismóloga danesa que nacía tal día como hoy hace 127 años. Puede que su nombre os suene de la Discontinuidad de Lehmann, como se conoce al límite entre el núcleo externo y el núcleo interno de la Tierra. Ése fue uno de sus grandes descubrimientos y es que, si hoy conocemos cómo es la Tierra por dentro, es gracias a ella. Fue la primera en asegurar que el núcleo de la tierra estaba compuesto en dos partes: la esfera interna sólida y el núcleo externo líquido.
Desmontando el ‘Viaje al centro de la Tierra’ de Julio Verne
El 25 de noviembre de 1864, Julio Verne publicaba una de sus obras más conocidas: el ‘Viaje al centro de la Tierra’. En ella, el escritor francés contaba cómo, siguiendo las instrucciones de un documento, una expedición se proponía llegar al centro de la Tierra. Entraron por el volcán Snæfellsjökull, en Islandia, y dentro de nuestro planeta se encontraron de todo: mares, bosques de hongos, criaturas prehistóricas y hasta relámpagos.

Julio Verne plasmaba así sobre papel el concepto de la Tierra Hueca, una hipótesis que algunos científicos de la época defendían. En Jot Down publicaban hace tiempo un artículo muy interesante repasando los orígenes y la evolución de esta teoría, que tiene varias interpretaciones. Algunos decían que existen dos aberturas en los polos y que la tierra estaba hueca por dentro. Otros, que dentro de la tierra existen otros submundos.
Sin embargo, Inge Lehmann desmontó ésta y otras hipótesis, como la de que el núcleo era simplemente una esfera única, en 1936 con la publicación de los descubrimientos de su investigación en una obra conocida como ‘P’. A pesar de su corto título, la misma fue toda una revolución dentro del mundo de la sismología, ya que precisamente utilizaba el comportamiento de las ondas P para demostrar que la tierra no era hueca ni tampoco formada por un material compacto.

En 1929, un importante terremoto tuvo lugar en Nueva Zelanda. Lehmann lo estudió y se sorprendió al comprobar que, justo en el otro extremo de la Tierra y en una zona que debería ser «zona sombra», se llegaron a detectar ondas P producidas por ese mismo terremoto. En cambio, las ondas S, que no viajan a través de líquidos, no llegaron hasta allí. Como consecuencia de esto, la sismóloga concluyó que en la Tierra existe un núcleo interno sólido al que le rodea un núcleo externo líquido. A la izquierda, ondas S detectadas tras un terremoto, Nótese la amplia zona de sombra. A la derecha, las ondas P, que se detectan incluso en el extremo opuesto de la Tierra porque sí viajan a través de líquidos y se desvían al atravesar la zona que separa ambos núcleos. (xataka.com)


