DISEÑAR CIUDADES TURISTICAS

El Mono Guayaquileño

Escucho todo el tiempo a habitantes de muchas ciudades de Ecuador, quejarse que sus autoridades no promocionan el turismo y son los culpables que no vengan viajeros a disfrutar de las bellezas que tiene su ciudad.

¿Recordemos que era Guayaquil sin el Malecón 2000? Era todo, menos turístico. A partir de esa monumental obra se disparó la oferta turística y hoy esta ciudad lidera el nuevo turismo en Ecuador.

Quito y Cuenca son casos diferentes. Su arquitectura vinculada al misticismo católico las hizo turísticas desde siempre. Ir a conocerlas era una obligación, casi una peregrinación. Al Palacio de Carondelet íbamos en paseo escolar.

Hace unos días leía a un periodista de Riobamba que se quejaba airadamente porque no llegaban turistas a esta hermosa ciudad. Yo me pregunté: -Y que tienen Riobamba para ofrecer a los turistas? Obviamente a los residentes –y a los que ahí nacimos- nos puede parecer una ciudad maravillosa, pero su propuesta turística es casi inexistente con el tren ausente, debido a los durmientes podridos que pusieron y que tienen inhabilitadas las vías férreas.

Riobamba no tiene buses de 2 pisos que recorran los sitios emblemáticos. Los miradores de la ciudad no se han remozado. Sus Rutas Gastronómicas son un secreto muy bien escondido. El hornado que tanto orgullo causa, no es un plato precisamente aseado ni único.  Comer en sus mercados es una tarea de alto riesgo. No  tiene una buena colección de suvenires modernos. Los famosos tagüeros ahora están en todo el país.

A más del Rey de Reyes y el Rodeo de Abril, no tienen festivales que convoquen. Incluso este rodeo es anticuado y lento. El tema taurino es subutilizado. Tampoco tienen una obra emblemática que sea digna de ser conocida por todos los ecuatorianos

Muchos dirán, pero Riobamba tienen estas docenas de atracciones. ¿Sí, pero son exclusivas, únicas, novedosas? Muchas de ellas también las tiene Latacunga, Guaranda o Puyo, como el mismo hornado. Y el famoso coloso Chimborazo, igual se lo aprecia desde Ambato o Quero.

El turismo es más que promoción. Es rediseñar una ciudad para las personas, no para los coches. Es crear espacios públicos para las artes. Para el disfrute de la gente. Poner esculturas y murales. Es generar muchos festivales que superen el tema religioso. Es impulsar la creación de museos y parques temáticos. Es peatonizar calles donde los niños corran felices y sin peligro.

Puede ser doloroso reconocer que muchas de nuestras ciudades no están siendo rediseñadas para la gente sino para los automotores, que es la plaga que mata las ciudades y las convierte en gigantescos parqueaderos tarifados que encantan a los golosos e insaciables alcaldes.

Guido Calderón