DIABLADA DE COLOR Y TERNURA

Diablada de Pillaro

Por Guido Calderón

 

La ciudad de Pillarlo en Ecuador, tiene como patrimonio intangible, un evento cuyo nombre invoca temor: la Diablada; pero hay que vivirla, estar en medio de ella, para emocionarse y conmoverse, al ver a dulces y tímidos niños, en cuanto se ponen la máscara, bailan bravíamente y azotan el aire con sus látigos, infundiendo el temor de recibir un azote.

 

Los que más disfrutan son los jóvenes, en una gran mayoría, alentados por el alcohol, bailan y desfilan, entreteniendo a miles de turistas que llenan esta ciudad andina, no solo para ver, sino que muchos vienen ser parte de esta fiesta de fiestas, donde cada barrio arma su diablada en una casa o en un sitio amplio, donde los danzantes propios e invitados,  comen y bailan hasta que les toca desfilar 2 veces en el día, siendo la primera pasada la que mejores bailes tiene, pues a la segunda, ya el alcohol ha hecho sus efectos y eso pone menos artísticos y  más generosos a diablos y diablas, que brindan licor a los admirados turistas que no paran de tomar fotos.

 

Los diseños de las máscaras son verdaderas obras de arte y hay tal variedad que demuestra el infinito poder de creación que tienen la gente de Píllaro.

 

Algunos opinan que hay mucho caos, demasiado licor, pero la integración que hay entre danzantes y público, es algo muy especial que no se vive en otras fiestas y lo que a mí me fascinó, el sentirme parte de la fiesta, fotografiar sin restricciones y aceptar un buche de licor de la manos de una amorosa diabla. GC/