ALCOHOL METILICO MATA, ETILICO ALEGRA

Por Guido Calderón

Podemos hacer licor de todo lo que tenga azúcar o almidón. El vodka se hace de la papa, el ron de la caña, el whisky norteamericano del maíz, el tequila de un tipo de penco, etc.

En Ecuador también hubo una especie de “prohibición”, similar a la que se dio en Norteamérica e hizo millonarias a las grandes mafias que controlaron el licor ilegal.

Aquí existieron los famosos Guardas de Estancos, una policía especializada en reprimir el “trago de contrabando”, es decir, el licor producido sin ser avalado por el Estado y obviamente sin pagar los impuestos respectivos. Estos “Guardas” también eran usados para labores non santas como reprimir a los políticos de oposición.

Mi abuelo materno Manuel Mecías Carrillo fue el Jefe de Estancos en la Provincia de Chimborazo, hombre rudo que tenía su colección de revólveres y bayonetas como parte de su atuendo de trabajo. De lado de mi padre, un tío abuelo, fue en cambio unos de los contrabandistas más famosos de la época. Así que el matrimonio de mis padres fue entre dos familias que estaban en los lados opuestos de la ley vigente.

Como siempre pasa en Ecuador, se pasó del extremo de prohibir al total descontrol de las fábricas de licor que aun abundan desde las estribaciones de las cordilleras hasta las llanuras costera y amazónica,  donde reina la caña de azúcar, cuyo jugo se fermenta y luego se cocina en el  alambique que separa el alcohol del agua, restos de químicos, sólidos y residuos que tiene el guarapo.

Con esta rudimentaria maquinaria: las cubas de fermentación,  normalmente tanques de ladrillo con cemento y un alambique, se puede hacer licor de caña y debería también hacerse de maíz, yuca y chonta, que son usadas para embriagar a la gente en su estado de chicha o guarapo.

Misma maquinaria mismo proceso, solo reemplazando el jugo de caña por aserrín que abunda donde hay cañaverales,  se elabora alcohol “metílico” que es mortal para el ser humano y se usa como disolvente, desinfectante y limpiador de grasas. Este es el trago que si no muere amanece ciego.

Incluso en un trapiche pueden estar tentados a poner un poco de aserrín en el guarapo de caña, para hacerle “más fuerte” o simplemente para aumentar la producción. Actualmente el Estado tiene total descontrol sobre los trapiches ya que muchos están en sitios remotos en las montañas y son fáciles de reubicar en caso de represión. Por otro, hay gente -yo entre ellos- que el solo oler el trago de contrabando me traslada a mi Valhala personal, y hay mucha gente que lo consume por lo barato. Un buen trago cuesta de 2 a 3 dólares el litro de 45 grados, suficiente para emborrachar a un pelotón si es bueno o matar a una docena si es mezclado con metanol, que es como también se le dice al trago hecho de polvillo de madera.

Trato de ir al trapiche de mi vecino cuando muele la caña o cuando cocina el guarapo y salen “las puntas” y me quedo con la nariz clavada junto el transparente líquido, por un buen rato. Es mi Disney personal, su olor me traslada a los fríos días de lluvia de mi infancia en Riobamba,  cuando mi Abuela, la viuda del Jefe de Estancos, ponía unas gotitas de trago en el rompope, que nos abrigaba y lo acompañaba de biscochos.

Eliminar los trapiches es un imposible, deberíamos capacitarlos y motivarlos a que vendan con marca, muy básica, pero que permita saber el origen y el productor. Al final todos cuidan su negocio y no van a echarlo a perder usando aserrín.

El grave problema será Rentas, el SRI, que vería una fuente segura de más impuestos y perseguiría ya no por contrabando sino por evasión y eso es cárcel segura.

Así las cosas, deberemos seguir lamentando las muertes como ha pasado esta semana y El Comercio nos confirma de 8 fallecidos en Quito; o venga a Puyo, capital de Pastaza y juntito al Ecopark,  hay un buen alambique que trabaja con cariño, hace un trago excelente -que es mejor guardarlo en envase de vidrio- y no tiene un chuchaqui violento.

No se sorprenda si me ve ayudando al vecino a moler la caña a cambio de que me regale el bagazo para hacer senderos en partes lodosas. O me mira embelzado oliendo  el vaho del trago del cual no me canso de hacer propaganda.

No compre los “compuestos” o macerados que le venden en otros lados,  usan colorantes y saborizantes artificiales que generan esas resacas en las que uno anda como mosca fumigada dándose de cabeza contra las paredes.

En licor es el suvenir más vendido en el planeta junto al chocolate, embutidos y quesos. GC.