9.7 C
New York
martes, marzo 9, 2021

Un Bosque para solo 15 Parejas: Ecopark en Puyo – Amazonía de Ecuador

El último rebrote en España, confirma lo que ya se sabe: la gente se contagia en sitios cerrados. Ecuador ya promociona una Ruta desde...

Contenido

Últimos Posts

¿SE PERMITE SER OPTIMISTA?

Por Guido Calderón

La Clase Trabajadora, cuyo mayor activo es su capacidad de aprender y emprender, se quedó en el limbo político. Ambos candidatos a la segunda vuelta son de izquierda, la que se fraccionó estando tantos años en el poder.

La opción de derecha, nunca lo fue. Terminó ofreciendo elevar salarios: típico de la izquierda populista. La derecha no tiene presencia en Ecuador. Todos apostaron a prometer una vida llena de facilidades, sin esfuerzos ni sacrificios: una quimera, un mensaje embrujante para mentes que buscan vivir no de su trabajo, sino del esfuerzo de otros.

Tenemos dos opciones: el Socialismo que ya probó el poder, se engolosinó, sus líderes se hicieron millonarios, crearon miles de puestos estatales con jugosos salarios para sus militantes más vocingleros, aprendieron a vivir sin trabajar, sin crear, sin producir, sentados tras de escritorios propagando seductores discursos sobre compañerismo, solidaridad, de lo hermoso que es ser pobre y de la infinidad de derechos que esta condición implica.

Expertos en hacer lujosos estudios, acaudaladas planificaciones, millonarias socializaciones, en las que se invierten montañas de dinero, aunque terminen en un simple terreno aplanado.

De otro lado está el Comunismo. Ese sería el termino para quien representa a miles de “comunidades” campesinas. Su discurso captó adeptos más allá del sector indígena y quizá el argumento que más convoca es su anticorreismo, aunque se debe escuchar con cuidado sus propuestas y hay algunas que agradan, como liberar de aranceles toda la maquinaria agrícola y se debería agregar: la maquinaria que permita el procesamiento de productos agrícolas. Un campo fuerte soluciona muchos problemas sociales.

El principal temor a este grupo político, es su capacidad de movilización y de paralizar el país cuando lo desean. Pero también es su fortaleza. No se les puede robar las elecciones como lo hicieron con Lasso la vez anterior. Las multitudes correistas no tienen opción ante las muchedumbres campesinas y en un país violento, eso es una garantía de equilibrio para que no anide el modelo venezolano, donde los “colectivos” gobiernistas masacran al resto de la sociedad.

Tenemos que escoger entre dos fuerzas políticas con masas de fácil movilización y ese escenario puede ser preferible, al monopolio de la violencia socialista.

En tanto el turismo, una vez superado el covid, deberá rearmarse con un nuevo modelo, ya que el actual, aun sin pandemia, estaba colapsado, saturado de informalidad, sin autocontrol. Ningún candidato tiene una visión que integre al país en función del turismo, pero el Ambientalismo que profesa el binomio indígena, augura mejores días para la naturaleza y por ende para el turismo.

Finalmente. Con Yaku tengo la duda que se convierta en otro Maduro. Con Arauz tengo la certeza./GC

Latest Posts

No puedes perderte