La Ruta del Café.

Andrés Alonso.06.12.2017.

Se conoce por el Eje Cafetero la región de Colombia que está formada por los departamentos de Caldas, Risaralda, Quindío,  y parte del Valle del Cauca y de Tolima. Es un espacio de marcado sabor cultural y ecológico, que tiene su sustento económico en el cultivo del grano.  La Unesco la declaró en el año 2011 Patrimonio de la Humanidad.

La importancia de este cultivo, que es el producto primordial de las exportaciones del país sudamericano, se evidente. Representa  un 3,7 por ciento del Producto Interior Bruto nacional y un 37 por ciento del empleo agrícola. Las condiciones climáticas y geológicas de la zona  garantizan una producción de café de alta calidad, de las especies arábigo y robusta.

Su icono publicitario es Juan Valdez, representado por un campesino paisa, visitando carriel, sombrero aguadeño, poncho  y acompañado de una mula, ha sido acuñado por la Federación Nacional de Cafeteros Colombianos con notorio acierto, como lo demuestra el hecho de que es la marca  más reconocida por los habitantes de Estados Unidos.

Y la zona, además de la producción de café ha logrado un destacado desarrollo del agroturismo, un turismo basado en la oferta de alojamientos singulares en haciendas y casonas tradicionales rurales, que dan al viajero la posibilidad de conocer y disfrutar de los cafetales.

¿Cómo ir a Colombia y no querer ser partícipe de su cultura cafetera, visitar una hacienda o finca cafetera e intentar descubrir los secretos del mejor café del mundo? : Por eso la delegación española que participó en el IV Congreso Internacional de Calidad Turística, celebrado en Cali, aprovechó para desplazarse a Armenia

Para nosotros  fue todo un acierto  el tener la oportunidad de hacer la “Ruta del Café” en la Hacienda Combia, teniendo de guía a su dinámico propietario Manuel Sabogal, que, junto con su familia, se volcó  para que pudiéramos, “sentir, pintar, saborear y descubrir el alma del café” a través de una ruta experimental de 1,5 kilómetros trazada por los cafetales con fines didácticos.

Este enclave singular, del departamento de Quindío, ofrece al visitante un atractivo recorrido para conocer mejor como se elabora “la bebida más consumida del mundo, después del agua” nos dice Manuel Sabogal, antes de iniciar el recorrido, “El martes del armisticio amaneció tibio y lluvioso. El coronel Aureliano  Buendía apareció en la cocina antes de las 5 a. m.  y  tomó su habitual café sin azúcar”, es la frase  de “100 años de Soledad, de Gabriel García Marques, que recibe al visitante plasmada en una pared del centro abierto, donde se inicia la ruta.

La primera estación es para observar cómo se elaboran artesanalmente los cestos que se utilizan para la recogida del grano y que  portaremos durante nuestra estancia. Después, la cata de café, una experiencia para aprender a catar café en una finca tradicional rodeado de cafetales, donde aprendemos a identificar aromas, color, sabor, entre otras características de diferentes variedades de café que se pueden encontrar.

Empezamos el recorrido por los cafetales y la naturaleza del paisaje cultural cafetero, avanzamos y encontramos un túnel  para observar la tierra y las raíces de la planta cafetera. Luego salimos a la estación de la arena y los colores, para sentir la experiencia que se vive  con los pies descalzos caminando sobre la arena. Vamos descubriendo colores y matices, se siente la arena en la piel y a la vez jugamos con los colores en una especie de laberinto, se asemeja a la vida, con un color diferente cada día, con nuevas experiencias por vivir y sorprendiéndonos con cosas hermosas.

De allí continuamos por los paisajes cafeteros mientras  seguimos  aprendiendo y disfrutando. Viene  otra estación con el elemento agua y un  túnel natural con enredaderas y flores, sencillamente hermoso: La siguiente estación nos recibe con un montículo de tierra y pasto con un hueco, mientras nos siguen rodeando  plantaciones de café y plátano.

Finalizamos el trayecto teniendo la oportunidad de plasmar la impresión de la experiencia vivida en un pocillo tradicional pintado por cada uno, antes de tomar un café en un mirador de preciosas vistas.

PARQUE DEL CAFÉ

Y encontrándonos en el departamento de Quindío no podemos dejar de visitar el Parque del Café, en el municipio de Montenegro, un recinto temático que dispone de un teleférico, shows, jardín del café mundial, tres montañas rusas, puestos de alimentos basados en café, arquitectura folclórica colombiana. Son  40 atracciones  mecánicas, acuáticas y temáticas[.​. Hay que ver, además, el museo del café, donde en 4 salas se explica todo el proceso de elaboración. Especialmente atractivo es el espectáculo de baile colombiano que se ofrece todos los días. Es un recinto especialmente indicado para visitar toda la familia.

CAFÉ

Originario de Etiopía, fueron los árabes los que descubrieron las cualidades del café. El cafeto que es el árbol de café, llegó a Colombia a fines del siglo XVIII procedente de las Indias Occidentales francesas.

Se tienen noticias de que en 1732, los jesuitas lo plantaron por primera vez en la Misión; de Santa Teresa de Tabayé, fundada donde confluye el río Meta con el Orinoco. Nació entonces en los llanos, pero fue la montaña el lugar de su gran desarrollo; las condiciones naturales determinaron la rápida extensión del cultivo, que en 1835 cumplió con la primera exportación de granos. Hoy es la carta de presentación de Colombia frente al mundo. Sabor, aroma y densidad, definen la nobleza del café colombiano.

Los suelos donde se cultiva el café de Colombia son de origen volcánico, ubicados entre 1.000 y 2.000m de altitud; necesita unos 1.700 m.m de lluvia anual, y temperaturas entre 18° C y 24ª C.
Las laderas del piedemonte andino alojan el cafetero; el trabajo responde al tipo de agricultura intensiva, realizado en fincas pequeñas que generalmente pertenecen a los plantadores.

 

A pesar de su gran expansión, los departamentos colombianos productores de café que encabezan la producción son Caldas, Risaralda, Quindío, Cundinamarca y Tolima. Allí se concentran las densidades rurales; aun cuando el café es dominante, se obtienen además buenos rendimientos con el maíz y otros cereales, además de hortalizas y patatas. En las áreas más bajas, aparecen los plátanos.

 

-Dónde Comer.- Restaurante Naxos, en Armenia. Presume de ser “cocina naturalmente colombiana, en un entorno de naturaleza armónica por olores y sabores”.

Dónde alojarse.- Hotel Hacienda Combia, en  Calarca Quindío. 33 habitaciones de estilo colonial, en un entorno natural único, rodeado de verdes cafetales.

Dónde de divertirse.- El Parque del Café se encuentra en el municipio de Montenegro y cuenta con numero