CRIEMOS BANEÑOS CON RAICES

Niñez en Baños

Todos aspiramos a que nuestros hijos tengan la mejor educación posible y creemos que las instituciones educativas sobresalientes están en ciudades grandes, como Ambato, Riobamba o Quito, así que sacrificamos su “tiempo de familia” por largos traslados desde Baños hasta Ambato  de 1 hora por carretera más el  tiempo que demora el transporte en recoger a los demás niños en nuestra la ciudad, por lo que escucho que las niñas se levantan a las 4 de la mañana, para estar listas a las 5 y llegar a las escuela o colegio a las 7 en punto.

Son 4 horas diarias, media jornada laboral, que nuestros niños y jóvenes pasan encerrados en una buseta en movimiento, en vez de descansar, jugar, socializar, disfrutar de la belleza de nuestra ciudad y enamorarse de Baños, amor que luego se transformará en aportes a la ciudad, ya sea en nuevas empresas, hoteles, agencias o más negocios innovadores, que caracterizan a la gente de Baños.

La educación primaria y secundaria en Ecuador esta normada de tal forma que es exactamente igual lo que se enseña en una ciudad o en otra, sea institución pública o privada; pero además está claro que terminar la escuela o el colegio, no saca de la pobreza.  De hecho, el sistema educativo de Ecuador o de cualquier país sudamericano, está diseñado para que la gente estudie y busque un empleo como forma de sobrevivencia, concepto opuesto al baneño emprendedor que privilegia la libertad financiera en base a inventar o innovar.

La educación que realmente importa es la que se da en casa. Si los educamos para que sean pobres, no importa que tan caro o lejano sea el colegio. Debemos darles educación emocional y financiera. Quien no controla sus emociones perderá todas las oportunidades que le de la vida en el primer disgusto. Si no aprenden a ahorrar, todo lo que ganen lo gastarán y vivirán siempre alcanzados.

Además, el que estudien en Ambato o Mera, les divide en dos mundos, allá tienen compañeros que jamás volverán a ver en sus vidas y aquí no consolidan las amistades que deben durar toda la vida. La universidad es diferente, a ella ya uno asiste con las raíces firmes, seguro del amor a su tierra, a Baños de Agua Santa, de la cual sentirán orgullo porque su infancia y adolescencia las vivió en su calles, montañas y cascadas.

Sacrificar 4 horas diarias en incómodos y siempre riesgosos viajes, dejar de dormir, jugar o amar a su tierra, con la esperanza de una mejor educación, en ciudades donde sentirán en más o en menos, la marginación por parte de los residentes; es impedir que sus raíces se fortalezcan, que cuando caminen por Baños los otros niños los vean como turistas, que los traten como visitantes, sin la hermandad que da compartir la niñez y la adolescencia.

Todos queremos y debemos educar a nuestros hijos para alcanzar la abundancia que Dios nos promete: abundancia financiera, de amigos, paisajes, felicidad en familia; y eso se logra teniéndolos más cerca a su tierra, para que conozcan cada rincón, sean expertos en cada actividad y desde pequeños vean las oportunidades que Baños brinda a quienes amamos esta tierra bendita. /Guido Calderón